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GDM Argentina S.A. y otros actores sacuden el tablero agrícola con solicitudes para inscribir nuevas variedades de soja y trigo, algunas con resistencia a herbicidas y plagas. ¿El futuro de la siembra en juego?
El Instituto Nacional de Semillas (INASE) volvió a ser protagonista, esta vez con una serie de "Avisos Oficiales" que podrían revolucionar nuestros campos. La empresa GDM Argentina S.A., un gigante del sector, está a la cabeza de la innovación, buscando inscribir en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares varias nuevas variedades de soja y trigo. ¡Atención, productores!
Entre las propuestas más picantes, encontramos dos variedades de soja transgénica: la DM50E25 SE y la NEO 64S25 SCE. La DM50E25 SE es un verdadero tanque, ya que es tolerante a un cóctel explosivo de herbicidas: glifosato, glufosinato de amonio y 2,4 D. Esto significa que los productores podrían combatir las malezas de forma más eficiente, pero también reaviva el debate sobre la dependencia de agroquímicos y sus impactos ambientales.
Pero la NEO 64S25 SCE va un paso más allá: además de la triple tolerancia a herbicidas, viene con protección incorporada contra insectos lepidópteros (¡adiós a la oruga!). Esto podría significar menos aplicaciones de insecticidas y una mayor tranquilidad para el agricultor, pero también plantea preguntas sobre la evolución de las plagas y la biodiversidad.
No todo es soja. GDM Argentina S.A. también busca inscribir dos nuevas variedades de trigo pan, Bandurria y Casuarina. Estas prometen diferencias significativas en características como el color a la madurez, la posición de la hoja bandera y la espiga, lo que podría traducirse en mejor adaptabilidad a distintas condiciones climáticas o mayor rendimiento para los trigueros. El objetivo es claro: ofrecer más opciones y más resistencia a los desafíos del clima y el mercado.
Aunque parezcan trámites técnicos, estas inscripciones son la puerta de entrada a nuevas tecnologías que impactarán directamente en el plato de cada argentino. Mayor eficiencia en el campo puede significar precios más estables o una mayor oferta de alimentos. Sin embargo, también es crucial que los consumidores y la sociedad en general estén informados sobre el origen y las características de lo que comemos, especialmente en el caso de los transgénicos.
"Estas solicitudes son el paso previo para que los productores argentinos puedan acceder a semillas con características mejoradas, lo que podría traducirse en mayores rendimientos y una gestión más eficiente."
Estos avisos oficiales abren un período de TREINTA (30) días para que terceros interesados presenten impugnaciones, un mecanismo legal para asegurar la novedad y estabilidad de las variedades antes de que se otorgue la propiedad intelectual. El futuro de nuestra agricultura se está sembrando hoy, ¡y el debate está más vivo que nunca!