Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El INASE autorizó el registro de dos nuevas variedades de cáñamo, THANI y SAMAY, a la empresa CUMI S.R.L., abriendo un nuevo capítulo para la agroindustria y el potencial de un mercado millonario y polémico.
El Boletín Oficial acaba de soltar una bomba que hará vibrar al sector agrícola: el Instituto Nacional de Semillas (INASE), ese organismo que nadie mira pero que decide el futuro de nuestros campos, le dio el visto bueno a la empresa CUMI S.R.L. para inscribir dos nuevas creaciones fitogenéticas de cáñamo (Cannabis sativa L.) denominadas THANI y SAMAY. ¡Esto no es un detalle menor, che!
La aprobación implica el otorgamiento de los títulos de propiedad sobre estas variedades. En criollo, CUMI S.R.L. ahora tiene derechos exclusivos sobre estas semillas, lo que protege su inversión y abre la puerta a la comercialización a gran escala. Esto no solo es un golazo para la empresa, sino un impulso gigantesco para la incipiente industria del cáñamo en Argentina. Pensá en textiles, materiales de construcción ecológicos, biocombustibles y hasta usos medicinales y alimentarios. ¡El potencial es ilimitado y el negocio, millonario!
La medida se enmarca en la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas Nº 20.247 y el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales. Parece burocracia, pero es el andamiaje legal que permite que la innovación agrícola, incluso en un cultivo tan controvertido como el cáñamo, avance y se formalice. Es un guiño oficial a un sector que promete generar empleo y divisas en un país que tanto los necesita.
"Esta resolución no es un simple trámite; es un espaldarazo oficial a un sector emergente con un potencial económico enorme."
Los especialistas ya están hablando de una "revolución verde" en el campo argentino. Para los ciudadanos comunes, esto podría significar nuevos productos en el mercado, más inversiones y, quién sabe, hasta un cambio en la percepción social sobre un cultivo que está dejando atrás los estigmas para convertirse en una estrella económica. Estén atentos, porque el cáñamo ya está echando raíces en nuestra economía.