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La Secretaría de Agricultura elimina trabas burocráticas históricas en la tipificación, empaque y fiscalización de hortalizas y frutas, prometiendo más agilidad y competitividad para el sector primario y, quizás, un alivio para el bolsillo del consumidor.
En un movimiento audaz que busca sacudir el anquilosado sector frutihortícola, el Ministerio de Economía, a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, ha derogado de un plumazo una serie de resoluciones que databan de 1983, 1994, 2004 y 2007. Estas normas reglamentaban desde la tipificación y empaque de hortalizas frescas hasta las exigencias para la importación de frutas y hortalizas, incluyendo el famoso "Reglamento Técnico para la Fijación de Identidad y Calidad de Papa".
La medida, en línea con las "nuevas políticas públicas delineadas a efectos de un reordenamiento integral de la producción" y el Decreto N° 70/2023, busca simplificar y unificar la normativa, eliminando lo que se consideraban "trabas burocráticas que complican y ralentizan el proceso de comercialización". Para los productores y comercializadores, esto significa menos formularios, menos requisitos de empaque y una mayor flexibilidad para operar tanto en el mercado interno como en el exterior. La promesa es clara: un sector más simple, menos burocrático y más transparente.
En definitiva, esta resolución es un claro mensaje de que el Estado busca retirarse de la microgestión del sector, apostando a que la libertad de mercado genere una mayor eficiencia. Habrá que ver si el campo responde con la agilidad y la competitividad esperadas.