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El Gobierno ajusta las tuercas de la nueva Agencia de Control de Concesiones y Servicios Públicos de Transporte. Un decreto clave define las funciones y las estrictas incompatibilidades del Director Ejecutivo, buscando evitar conflictos de interés en un sector caliente. ¿Transparencia o burocracia extrema?
¡El Gobierno Nacional, con el Presidente MILEI y el Ministro Caputo a la cabeza, ha dado un golpe de timón en el crucial sector del transporte! El Decreto N° 584/2025 no es un detalle menor: viene a pulir la estructura de la flamante AGENCIA DE CONTROL DE CONCESIONES Y SERVICIOS PÚBLICOS DE TRANSPORTE, el organismo que reemplaza a la vieja CNRT y que ya había sido creado por el Decreto N° 461/25. ¡Prepárense para una nueva era de fiscalización!
La medida es explosiva porque establece las rigurosas funciones del Director Ejecutivo y, atención, ¡un blindaje total contra los conflictos de interés! El nuevo mandamás de la Agencia tendrá dedicación exclusiva y no podrá, bajo ninguna circunstancia, tener intereses directos o indirectos en empresas de transporte. Pero la restricción va más allá: esta prohibición se extiende hasta DOS (2) años después de haber dejado el cargo. El objetivo es claro: garantizar una transparencia absoluta y evitar cualquier sombra de favoritismo en un rubro históricamente sensible. Solo podrá ser removido de su puesto por incumplimiento de estas estrictas obligaciones, una clara señal de independencia.
Para los ciudadanos, esto significa una esperanza de mayor fiscalización sobre las concesionarias y, en consecuencia, una posible mejora en la calidad de los servicios de transporte. Las empresas del sector, por su parte, deberán adaptarse a un escenario donde el regulador estará bajo un escrutinio sin precedentes, buscando equidad y eficiencia.
El decreto también aclara que el personal de la Agencia se regirá por la Ley de Contrato de Trabajo N° 20.744 y el Convenio Colectivo de la Administración Pública Nacional. Además, se derogan partes clave del Decreto N° 1388/96, que regulaba la antigua CNRT. Esto es una declaración de intenciones: se busca una ruptura clara con las estructuras del pasado para construir un nuevo modelo de control. ¿Será este el fin de las 'avivadas' en el transporte argentino?