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El Gobierno revoluciona la Ley de Ministerios con un DNU que crea una cartera omnipotente y reconfigura el mapa del Poder Ejecutivo. Turismo, Deportes y Ambiente, ahora bajo el mismo techo. ¿Concentración de poder o eficiencia extrema? El Congreso, en alerta máxima.
El Boletín Oficial estalló hoy con un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 658/2025 que sacude los cimientos del Poder Ejecutivo Nacional. En una movida audaz y sin precedentes, se ha modificado la histórica Ley de Ministerios N° 22.520, creando un flamante y gigantesco MINISTERIO DEL INTERIOR que absorbe competencias de áreas tan diversas como el turismo, los deportes, la política ambiental y el gobierno político interno. ¡Adiós a la Vicejefatura de Gabinete del Interior, bienvenida la era del superministerio!
La reestructuración es profunda: el número de ministerios se fija en NUEVE (9), incluyendo ahora al flamante Ministerio del Interior y a uno de nombre rimbombante: el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. Esta última cartera es la clara señal de la impronta ideológica del gobierno, apuntando a un achicamiento y simplificación del aparato estatal. Además, se crea la figura del Vicejefe de Gabinete Ejecutivo con rango de Ministro, una suerte de mano derecha del Jefe de Gabinete.
El nuevo Ministerio del Interior se convierte en un centro neurálgico, con atribuciones que van desde las relaciones con provincias y la Ciudad de Buenos Aires, el Registro Nacional de las Personas (RENAPER) y el régimen electoral, hasta la promoción turística, el fomento del deporte de alto rendimiento (incluyendo el ENARD) y toda la política ambiental y de desarrollo sostenible. Esto significa que decisiones cruciales sobre cómo se manejan nuestros recursos naturales, cómo se promociona el país turísticamente o cómo se apoyan a nuestros atletas olímpicos ahora pasarán por un mismo despacho.
La medida, dictada como DNU, implica que el gobierno considera que la situación es “necesaria e impostergable”, evitando los trámites ordinarios del Congreso. Esto genera un debate político inevitable sobre la legitimidad y la urgencia de tal reconfiguración estructural. Todos los créditos presupuestarios, el personal y los bienes de las áreas transferidas pasan directamente al nuevo ministerio, lo que implica un desafío logístico y administrativo colosal.
Para el ciudadano de a pie, esto significa una centralización de la toma de decisiones en áreas que impactan directamente en su vida cotidiana y en el futuro del país. La política ambiental, por ejemplo, crucial ante la crisis climática, ahora estará bajo el paraguas de una cartera con una agenda amplísima. Habrá que seguir de cerca cómo esta concentración de poder se traduce en gestión y resultados.
"Que la presente medida resulta necesaria e impostergable, por tal motivo deviene imposible seguir los trámites ordinarios para la sanción de las leyes."
Esta justificación es el corazón de la controversia del DNU, que deberá ser revisado por la Comisión Bicameral Permanente del Congreso.
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