Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) se mueve en dos frentes clave: actualiza quiénes firman para importar y exportar materiales radiactivos y, al mismo tiempo, otorga licencias vitales para aplicaciones médicas. ¿Más control o simplemente burocracia?
La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), ese organismo que pocos conocen pero que vela por nuestra seguridad ante lo atómico, acaba de soltar dos resoluciones que, aunque parezcan técnicas, tienen su chispazo. Por un lado, la Resolución 528/2025 es una movida interna para actualizar la lista de los funcionarios habilitados para estampar su firma en los formularios de autorización de importación y exportación de materiales radiactivos y equipos de interés nuclear. Sí, leyó bien: quién tiene la lapicera para dejar pasar o no esos elementos sensibles. Esto es clave para que la Aduana sepa con quién tratar y asegurar el control de lo que entra y sale del país en materia nuclear.
Por el otro, la Resolución 533/2025 da luz verde a una serie de Licencias de Operación para Aplicaciones Médicas. Esto significa que varias instituciones de salud, cuyos nombres no se detallan en el boletín pero que figuran en el misterioso Acta N° 695/25, han cumplido con los rigurosos requisitos de seguridad radiológica. En criollo: podrán seguir usando equipos con material radiactivo para diagnósticos o tratamientos, garantizando que el personal y las instalaciones están a la altura. Es una noticia positiva para el sector de la salud, que depende de estas autorizaciones para brindar servicios esenciales.
Para el ciudadano de a pie, la primera resolución es un recordatorio de la vigilancia constante sobre materiales que pueden ser peligrosos si caen en manos equivocadas. La segunda, en cambio, es una garantía de que los centros de salud que utilizan tecnología nuclear para su tratamiento están bajo estricto control, asegurando la calidad y seguridad de los procedimientos médicos. En un país donde la energía nuclear tiene peso, estas actualizaciones son parte del engranaje que mantiene todo bajo control, aunque sea con un perfil bajo.