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La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) se movió en varios frentes: actualizó la lista de funcionarios que firman permisos de importación/exportación de materiales sensibles y, en paralelo, otorgó licencias vitales para nuevas aplicaciones médicas, garantizando seguridad y eficiencia en el sector nuclear argentino.
La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) acaba de dictar dos resoluciones que, si bien parecen trámites burocráticos, son esenciales para la seguridad y el desarrollo de nuestro país. Por un lado, la Resolución 528/2025 actualiza la lista de funcionarios con potestad para firmar autorizaciones de importación y exportación de materiales radiactivos y nucleares. ¿Qué significa esto para el ciudadano de a pie? Que el control sobre elementos altamente sensibles se mantiene férreo, garantizando que solo personal debidamente autorizado gestione su movimiento. Es un blindaje administrativo para la no proliferación y para cumplir con las exigencias de la AFIP, asegurando que la Argentina esté a la vanguardia en seguridad radiológica y nuclear.
En un giro esperanzador para la salud pública, la Resolución 533/2025 de la ARN aprobó el otorgamiento de licencias de operación para numerosas instalaciones que utilizan material radiactivo en aplicaciones médicas. Esta medida es un verdadero salvavidas para centros de diagnóstico y tratamiento, habilitándolos a seguir funcionando o a iniciar nuevas operaciones bajo las más estrictas condiciones de seguridad. La ARN, actuando como guardiana incansable, verificó que tanto las instalaciones como el personal cumplen con todos los requisitos regulatorios. Esto impacta directamente en la vida de miles de argentinos que dependen de tratamientos oncológicos, diagnósticos por imágenes y otras terapias que utilizan tecnología nuclear. Es una noticia que asegura la continuidad y expansión de servicios médicos vitales, siempre bajo el paraguas de la más alta protección y fiscalización, demostrando que el avance médico y la seguridad pueden ir de la mano.