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El IPS de la Provincia de Buenos Aires reconoce el derecho a pensión a cónyuges supérstites que, lamentablemente, fallecieron durante la tramitación de sus expedientes. El beneficio ahora se destinará a sus herederos, revelando la lentitud del sistema.
En una cruda muestra de la lentitud burocrática, el Instituto de Previsión Social (IPS) de la Provincia de Buenos Aires ha emitido dos resoluciones que reconocen el derecho a beneficios pensionarios a individuos que ya no están entre nosotros. Se trata de Sergio Alberto Gatti (DNI N° 4.422.009) y José Daniel Inveninato (DNI N° 8.581.648), ambos cónyuges supérstites que iniciaron el trámite para acceder a la pensión de sus esposas fallecidas, pero que fallecieron antes de ver concretado el beneficio.
El caso de Gatti, quien solicitó la pensión de Hebe Cecilia Brandt, y el de Inveninato, por el fallecimiento de Ana María Chiesa, son idénticos en su desenlace. Ambos obtuvieron el reconocimiento del derecho a pensión, pero solo de manera póstuma. Gatti recibiría el 53% del sueldo de una Directora de 1ra de EGB, mientras que Inveninato, el 64% del sueldo de Maestra de Grado y 24% de Maestra Especializada. Sin embargo, dado su fallecimiento, las sumas devengadas serán declaradas de legítimo abono a favor de sus herederos, quienes deberán acreditar legalmente su condición.
"Durante la tramitación se produjo el fallecimiento del solicitante del beneficio pensionario, por lo que corresponde reconocer el derecho que le asistía al goce del mismo." - Fragmento de las Resoluciones N° 31.779 y 31.782.
Estas situaciones, aunque tristemente recurrentes en los sistemas previsionales, ponen de manifiesto la necesidad de agilizar los procesos administrativos para que los beneficiarios puedan disfrutar de sus derechos en vida. Para los ciudadanos comunes, esto subraya la importancia de iniciar los trámites previsionales con la mayor antelación posible y de mantener actualizada la documentación de herederos. La noticia, aunque administrativa, es un recordatorio sombrío de que la justicia, a veces, llega demasiado tarde.