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El INASE anunció la solicitud de inscripción de una innovadora variedad de soja no transgénica, la '635P', prometiendo un nuevo horizonte para los productores locales. ¿Será la próxima estrella de la agroindustria?
El INSTITUTO NACIONAL DE SEMILLAS (INASE) acaba de lanzar un aviso que podría reconfigurar el panorama agrícola nacional. Según el Aviso Oficial publicado, se ha solicitado la inscripción en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares de una nueva creación fitogenética de soja (Glycine max (L.) Merr.) denominada 635P. Detrás de esta potencial revolución verde está el ingeniero agrónomo Jorge Dolinkue, quien figura como solicitante, representante legal y patrocinante.
La principal característica que resalta es que la 635P es un cultivar no transgénico, una cualidad cada vez más valorada en mercados específicos y por consumidores que buscan alternativas a los organismos genéticamente modificados. Pertenece al grupo de madurez VI y se destaca por ser de ciclo corto dentro de este grupo. Esto podría traducirse en mayores opciones para la rotación de cultivos y una mejor adaptación a diferentes ventanas de siembra.
Su diferenciación se basa en detalles morfológicos clave: mientras que se asemeja al cultivar NK JOCKETA 4.6 en su tipo de crecimiento, color de pubescencia y el color del hilo de la semilla, la 635P se distingue por tener flores de color blanco, a diferencia de las flores violetas de su pariente. Estas pequeñas diferencias genéticas son vitales para la identificación y protección de la variedad.
Para los productores, la aparición de una nueva variedad no transgénica representa una oportunidad estratégica. Permite diversificar la producción, acceder a nichos de mercado con mayor valor agregado y reducir la dependencia de tecnologías patentadas. Además, un cultivar de ciclo corto puede optimizar el uso de la tierra y los recursos, abriendo puertas a dobles cultivos o siembras tardías, lo cual es fundamental en un país con variabilidad climática como Argentina.
La fase actual es la de impugnación, donde terceros interesados tienen un plazo de TREINTA (30) días para presentar objeciones a la inscripción. Esto es un procedimiento estándar para asegurar la novedad y distinción de la variedad antes de su registro definitivo.
Los ojos del sector agrícola estarán puestos en la '635P', esperando que esta innovación 'made in Argentina' se sume al portfolio de éxitos del campo nacional. Para estar al tanto, los productores y técnicos deben seguir los avisos del INASE y consultar a sus asesores técnicos.