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El Instituto Nacional de Semillas (INASE) dio a conocer la solicitud de inscripción de variedades revolucionarias de sorgo, avena y, ¡atención!, una soja transgénica tolerante a glifosato. El futuro de la siembra argentina está en juego, con innovaciones que prometen impactar directamente en la productividad y la rentabilidad del sector.
El campo argentino está siempre en movimiento, y el Instituto Nacional de Semillas (INASE) acaba de tirar un bombazo que podría redefinir la próxima cosecha. A través del Boletín Oficial, se comunicó la solicitud de inscripción de tres nuevas creaciones fitogenéticas, cada una con características que ya están dando que hablar entre los productores y especialistas.
Sorgo granífero Y50068 (RAGT ARGENTINA S.A.): Esta nueva variedad se distingue de sus antecesoras por el color de la planta a madurez (púrpura), el color del pericarpio (marrón) y el color de las glumas (negras). Detalles técnicos que, en el campo, ¡hacen la diferencia en el rendimiento y la resistencia!
Avena blanca AMAPOLA INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria): Un desarrollo nacional que promete. "Amapola INTA" se destaca por presentar aristas en la quilla y una hoja bandera no retorcida, características que la diferencian de otras variedades de INTA ya conocidas como Pía INTA o Liliana INTA. ¡Una apuesta fuerte a la investigación pública!
Soja SEEDCO 51R23STS (SEEDCO S.A.): Y acá viene el plato fuerte. Este cultivar es transgénico, tolerante al herbicida glifosato porque contiene el gen CP4 EPSPS. Pertenece al grupo de madurez V y es de ciclo corto. Su gran novedad es su comportamiento susceptible frente a la raza 4 de Phytophthora sojae, diferenciándose de su par NS5023 STS que es resistente. Esto significa que los productores tendrán una nueva herramienta para el manejo de malezas, pero deberán estar atentos a la sanidad del cultivo.
Para el productor, la llegada de estas nuevas semillas significa más opciones para mejorar la eficiencia y la productividad. La soja tolerante a glifosato, en particular, puede simplificar el manejo de malezas y reducir costos operativos, aunque siempre bajo el ojo crítico de las prácticas agrícolas sostenibles. Para el consumidor, la introducción de variedades transgénicas reabre el debate sobre los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) en la cadena alimentaria.
Ahora, terceros interesados tienen TREINTA (30) días para presentar impugnaciones. ¡El reloj ya corre y el campo espera ansioso los próximos capítulos de esta saga de innovación!