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La Superintendencia de Servicios de Salud impone la plataforma digital SIGMAC como sistema oficial para gestionar medicamentos de alto costo. ¿Transparencia y eficiencia o más control estatal sobre tu salud?
¡Atención, afiliados y prestadores de salud! Una verdadera revolución digital acaba de aterrizar en el sistema de salud argentino. La SUPERINTENDENCIA DE SERVICIOS DE SALUD ha oficializado la plataforma Solución Integral de Gestión de Medicamentos de Alto Costo (SIGMAC) como el sistema obligatorio para la administración, monitoreo, validación y trazabilidad de todos los programas vinculados a la cobertura de medicamentos de alto costo. Esto no es menor: impacta directamente en cómo se gestionan los tratamientos más caros y complejos de nuestro país.
La SIGMAC, que ya está operativa desde el 1 de julio de 2025, será de uso mandatorio para Agentes del Seguro de Salud (obras sociales y prepagas), laboratorios proveedores y empresas logísticas. Esto significa que todos los procesos, desde la solicitud hasta la provisión de un medicamento de alto costo, deberán pasar por esta plataforma digital, sin importar si el programa es voluntario u obligatorio, o si el financiamiento es presupuestario o extrapresupuestario. La promesa es clara: mayor transparencia, eficiencia, trazabilidad y optimización de recursos a través de negociaciones centralizadas y procedimientos digitalizados. Se busca reducir errores y tiempos de respuesta, un punto crítico para pacientes con enfermedades complejas.
Sin embargo, la medida también implica una mayor centralización y control estatal sobre un área sensible y económicamente poderosa del sistema de salud. Si bien la búsqueda de eficiencia es loable, la implementación de un sistema tan vasto siempre genera desafíos. La Superintendencia ha facultado a su Gerencia de Administración para dictar las normas complementarias necesarias y a la Gerencia de Sistemas de Información para garantizar la seguridad y la interoperabilidad. Este es un paso gigante hacia la digitalización del sistema de salud, que podría traer grandes beneficios, pero también requiere una adaptación rápida y eficiente de todos los actores involucrados para no generar nuevos cuellos de botella.