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Un proyecto innovador de la Universidad de Quilmes busca cepas autóctonas para la fermentación maloláctica, prometiendo vinos con identidad propia y rompiendo la dependencia extranjera. ¿Estamos ante el nacimiento de un nuevo ícono enológico?
El Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires ha declarado de Interés Provincial el proyecto de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) del Laboratorio de Microbiología Molecular del Instituto de Microbiología Básica y Aplicada (IMBA-UNQ) de la Universidad Nacional de Quilmes. Esta iniciativa busca nada menos que la soberanía vitivinícola bonaerense y nacional.
El objetivo central es hallar y desarrollar iniciadores de la fermentación maloláctica propios de nuestra tierra. Esto significa que, en lugar de importar levaduras y bacterias, se utilizarán microorganismos autóctonos que realcen las características únicas de los vinos locales. La meta es crear una herramienta para destacar y realzar la tipicidad de la región, dándole a los caldos bonaerenses un sello inconfundible.
Este proyecto es mucho más que una investigación de laboratorio. Ya ha logrado aislar cepas de bacterias lácticas bonaerenses y patagónicas, y en 2024, la UNQUI presentó con bombos y platillos los primeros vinos tintos elaborados por una universidad pública: el "Blend 11-73", el "Blend Carácter Austral" y el "Sello Bonaerense". Estos vinos ya utilizan los iniciadores malolácticos formulados con bacterias seleccionadas por sus características tecnológicas y enológicas.
La declaración de interés, aunque no implica un aporte financiero directo del Estado provincial, es un respaldo institucional enorme. Facilita la articulación con el sector productivo y la obtención de futuros financiamientos. De hecho, el proyecto ya cuenta con el apoyo del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires, enfocado en promover prácticas sostenibles y agregar valor a los vinos regionales, especialmente para las MiPyMEs del sector.
Esta medida es un golpe de timón estratégico para la vitivinicultura. No solo promete vinos de mayor calidad y con una identidad más marcada, sino que también impulsa la ciencia pública como motor de desarrollo económico y reduce la dependencia de importaciones. Para el consumidor, significa la posibilidad de disfrutar productos con un sabor más auténtico y local. Para los productores, una herramienta para competir en un mercado global con una propuesta diferenciada. La UNQUI está escribiendo un nuevo capítulo en la historia del vino argentino, ¡y el Boletín lo celebra!
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