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El Ministerio del Interior ajusta su organigrama con la designación de un nuevo Subsecretario de Gestión Administrativa y una significativa delegación de facultades. Se busca mayor agilidad en la toma de decisiones, pero ¿será suficiente para destrabar la burocracia?
El Ministerio del Interior, una cartera clave en la administración nacional, ha realizado movimientos internos que buscan redefinir su funcionamiento. Por un lado, se ha concretado una designación importante; por otro, se ha avanzado en la delegación de responsabilidades, buscando una mayor eficiencia en la gestión pública.
Mediante el Decreto 54/2026, el Presidente de la Nación designó al abogado Sergio Fabián BREGLIANO (D.N.I. Nº 32.789.884) como Subsecretario de Gestión Administrativa de la SECRETARÍA DE COORDINACIÓN LEGAL Y ADMINISTRATIVA del MINISTERIO DEL INTERIOR. Este nombramiento, efectivo desde el 6 de diciembre de 2025, ubica a Bregliano en un puesto estratégico para la administración interna de la cartera, encargándose de los aspectos operativos y de recursos que sustentan el funcionamiento del ministerio. Estos movimientos suelen ser señales de ajustes o consolidación de equipos en áreas sensibles del gobierno.
En paralelo, la Resolución 2/2026 del Ministerio del Interior estableció una profunda delegación de facultades en los titulares de sus principales unidades organizativas. Con la firma del Ministro Diego César Santilli, se transfieren atribuciones a:
Esta medida se fundamenta en la necesidad de garantizar los principios de legalidad, eficacia, celeridad, economía y sencillez del procedimiento administrativo, especialmente tras los recientes cambios en la estructura de la Administración Pública Nacional. En la práctica, esto significa que decisiones que antes requerían la firma del Ministro, ahora podrán ser tomadas por sus secretarios y subsecretarios, con el objetivo de desburocratizar y acelerar los procesos internos. La pregunta que queda flotando es si esta descentralización de poder se traducirá en una mejora palpable para la ciudadanía o si, por el contrario, sumará nuevas capas al entramado burocrático. El tiempo dirá si esta reestructuración interna logra los objetivos de eficiencia y agilidad planteados por la gestión.
Para el ciudadano común: Si bien son medidas administrativas internas, una mayor eficiencia en el Ministerio del Interior podría, indirectamente, agilizar trámites o mejorar la respuesta estatal en áreas bajo su órbita. Es clave observar si estos cambios se traducen en una administración más ágil y efectiva.