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El organismo cinematográfico lanza medidas que prometen aliviar la carga de productores y guionistas, eliminando costos de inscripción y extendiendo plazos clave en concursos. ¿Una brisa de aire fresco o un ajuste de cuentas?
El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) ha puesto el foco en la desburocratización y el fomento de la actividad, con una serie de resoluciones que impactan directamente en el bolsillo y los tiempos de la industria. La medida más resonante es la eliminación total de los aranceles de inscripción en el Registro Público de la Actividad Cinematográfica y Audiovisual. Este registro, que nuclea a productoras, distribuidoras, exhibidoras y otras empresas del sector, ahora será gratuito, un cambio que busca incentivar la formalización y reducir costos para emprendedores y empresas.
"Se considera oportuno y conveniente eliminar los aranceles de inscripción en el Registro Público de la Actividad Cinematográfica y Audiovisual como incentivo a la industria audiovisual, en concordancia con la eliminación de impuestos y tasas dispuesta por el Gobierno Nacional."
Este movimiento, enmarcado en una "revisión de políticas y actividades de gestión" y un "reordenamiento de las cuentas" del organismo, reubica además el registro bajo la órbita de la Subgerencia de Exhibición y Fiscalización. Para los ciudadanos comunes y pequeños productores, esto significa un ahorro inmediato y una barrera menos para ingresar o mantenerse en el ecosistema audiovisual.
En otro frente, el INCAA dio a conocer los proyectos preseleccionados para la 14° edición del Concurso Federal de Desarrollo de Proyectos de Largometraje “RAYMUNDO GLEYZER 2024-2025”. Se seleccionaron 24 proyectos de ficción y 12 documentales, distribuidos regionalmente. Sin embargo, un dato que no pasó desapercibido fue la declaración de desierto para proyectos documentales en las regiones Cuyo y NEA, lo que plantea interrogantes sobre el alcance federal real de estas iniciativas.
Finalmente, y en un gesto que busca dar aire a la masiva participación, el organismo decidió ampliar a 300 días corridos el plazo de evaluación de guiones en el concurso de guiones audiovisuales. Esta extensión, motivada por la "gran cantidad de adhesiones y el elevado número de guiones presentados", busca garantizar un "análisis exhaustivo y detallado de todas las propuestas". Es una buena noticia para los guionistas que esperaban con ansias los resultados, aunque implica una espera considerablemente mayor.
En resumen, el INCAA se mueve entre la desregulación de costos y la adaptación de sus concursos, buscando un equilibrio entre el apoyo a la industria y la eficiencia administrativa. La eliminación de aranceles es un claro guiño al sector privado, mientras que la extensión de plazos refleja una gestión que se adapta a la demanda de los creadores. Para mantenerse al tanto de estas y futuras resoluciones, los interesados deben seguir de cerca el Boletín Oficial y los canales de comunicación del INCAA. Queda por ver cómo impactarán estas medidas a mediano y largo plazo en la vitalidad del cine nacional.