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Un avance científico de la Universidad Nacional de Quilmes, "Películas de levadura residual cervecera", obtiene el prestigioso certificado "Bioproducto Argentino", marcando un hito en la innovación sustentable y la bioeconomía nacional.
¡Atención, Argentina! El futuro verde ya está aquí, y viene de la mano de la ciencia nacional. La Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) acaba de sacudir el tablero con una noticia que promete: su innovador producto, las "Películas de levadura residual cervecera", ha sido reconocido con el codiciado Certificado de Interés “BIOPRODUCTO ARGENTINO”, en la categoría Investigación. Este galardón, otorgado por el Ministerio de Economía a través de la Subsecretaría de Producción Agropecuaria y Forestal, valida un desarrollo que tiene un impresionante 83% de material biobasado.
¿Qué significa esto para vos y para el país? Básicamente, estamos hablando de un paso gigante hacia una economía más sustentable. Estas películas, desarrolladas por la Doctora Mercedes Peltzer en el Laboratorio LOMCEM de la UNQ, son un claro ejemplo de cómo la investigación local puede transformar residuos industriales –en este caso, de la cerveza– en materiales de alto valor. Imaginate un futuro donde el packaging, los recubrimientos o incluso nuevos componentes industriales provengan de fuentes 100% argentinas y renovables.
Si bien esta certificación es solo un "Certificado de Interés" y no implica una aprobación para la venta comercial –eso requerirá trámites adicionales ante los organismos pertinentes–, su relevancia es innegable. Es un espaldarazo oficial a la bioeconomía y a la innovación científica que se gesta en nuestras universidades públicas. Este tipo de reconocimientos incentiva la inversión en investigación y desarrollo, abre puertas a posibles alianzas con el sector privado y posiciona a Argentina como un jugador clave en la carrera global por la sustentabilidad.
Para el ciudadano común, esto significa que, a mediano y largo plazo, podríamos ver productos más ecológicos y producidos localmente en las góndolas, reduciendo la dependencia de materiales importados y con una menor huella ambiental. Es una señal clara de que el país apuesta por la ciencia para construir un futuro más próspero y respetuoso con el medio ambiente. ¡La UNQ nos demuestra que la innovación argentina tiene pasta para cambiar el mundo!