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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) extiende el uso de viejos marcadores químicos para combustibles, generando alivio en el sector pero abriendo interrogantes sobre la fiscalización y la modernización tecnológica. ¡Un respiro para algunos, una polémica para otros!
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) acaba de soltar una bomba que resuena en cada estación de servicio y distribuidora de combustibles del país. A través de la Resolución General N° 5766/2025, se modificó la anterior Resolución General N° 5.703, prorrogando la utilización de marcadores químicos y reagentes de la empresa CORAS S A ARGENTINA (CUIT N° 33-58117891-9) por un plazo mayor al previsto. Esto significa que las empresas del sector podrán seguir usando sus stocks actuales de estos productos hasta el 31 de diciembre de 2026 para la nafta virgen y gasolina natural, y hasta el 31 de enero de 2026 para otros productos específicos.
“Esta medida busca facilitar el cumplimiento de los deberes fiscales de los contribuyentes”, reza el comunicado oficial, justificando la decisión en las “existencias de productos” manifestadas por entidades del sector.
En criollo, esto es un balón de oxígeno para las grandes y medianas empresas que operan con combustibles, ya que evita la necesidad inmediata de invertir en nuevos marcadores y les permite liquidar inventario. Sin embargo, no deja de generar un fuerte debate sobre la eficacia de los controles y la modernización de los sistemas de fiscalización. ¿Es realmente una ayuda al contribuyente o una postergación de la adaptación tecnológica que podría beneficiar a ciertos actores? La resolución también establece que a partir del 1 de enero de 2027, se abrogarán varias resoluciones generales anteriores, marcando un horizonte para la transición definitiva. Los contribuyentes deben estar atentos a estas fechas para evitar sorpresas y multas millonarias. Esta prórroga, aunque justificada por ARCA, podría interpretarse como una señal de flexibilidad ante las presiones del sector, pero también como un retraso en la implementación de tecnologías de control más eficientes.