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El Ministerio de Capital Humano da luz verde a acuerdos de suspensión en tres grandes empresas del rubro automotor, afectando a cientos de mecánicos. La crisis golpea fuerte y el fantasma de la Ley 223 bis vuelve a sobrevolar.
En un duro golpe para el mercado laboral, la Dirección Nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo del Ministerio de Capital Humano homologó tres acuerdos de suspensiones de personal que afectan a importantes empresas del sector automotor: TA GAS TECHNOLOGY SOCIEDAD ANONIMA, ALRA SOCIEDAD ANONIMA y RUTA 3 AUTOMOTORES SOCIEDAD ANONIMA. Todas las disposiciones (921/2025, 922/2025, 925/2025) avalan los acuerdos alcanzados con el SINDICATO DE MECÁNICOS Y AFINES DEL TRANSPORTE AUTOMOTOR DE LA REPÚBLICA ARGENTINA (SMATA).
Estos acuerdos se enmarcan en el polémico Artículo 223 bis de la Ley N° 20.744, que permite a las empresas suspender a su personal pagando una prestación no remunerativa, con el fin de "preservar los puestos de trabajo" en situaciones de crisis. Lo más llamativo es que el Gobierno, a través de estas disposiciones, reconoce tácitamente la situación de crisis que afecta a estas compañías, obviando la obligación de iniciar un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) formal, dado el "consentimiento prestado por la entidad sindical". Es decir, la venia gremial fue suficiente para que el Estado diera el visto bueno a estas medidas drásticas.
Cientos de trabajadores se verán afectados por estas suspensiones temporales. Esto implica una reducción significativa en sus ingresos, ya que la prestación es no remunerativa, lo que impacta en aportes, aguinaldo y futuras indemnizaciones. Si bien la intención es evitar despidos masivos, la medida es un claro síntoma de la recesión económica que atraviesa el país y la particular vulnerabilidad de la industria automotriz, un motor clave de la economía nacional.
"La exigencia del cumplimiento de los requisitos legales [del PPC] un dispendio de actividad", se lee en los considerandos, una frase que revela la urgencia y pragmatismo con que se abordó la situación.
Para los ciudadanos de a pie, esta noticia es una señal de alarma: el empleo sigue bajo presión y las empresas buscan herramientas para ajustar sus estructuras. Si bien se salvan los puestos de trabajo en el corto plazo, la calidad de ese empleo se ve seriamente comprometida. La situación exige estar informados y atentos a posibles nuevas medidas en el sector.