Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
Un polémico decreto flexibiliza los controles sanitarios previos a la importación de alimentos, prometiendo agilizar el comercio y bajar costos, pero encendiendo alarmas sobre la seguridad alimentaria.
El Decreto 790/2025 acaba de aterrizar en el Boletín Oficial y trae consigo una explosiva desregulación en la importación de alimentos, una medida que promete sacudir el mercado y generar debate. El objetivo declarado por el Gobierno es "lograr una mayor celeridad y eficiencia" y "optimizar la carga administrativa", pero la letra chica enciende luces de alarma.
El Gobierno argumenta que esto "permitirá concentrar los recursos de inspección en productos que no cuenten con tales certificaciones", mejorando la eficiencia. Sin embargo, la oposición y los defensores de los consumidores ya están con los tapones de punta. ¿Es esta una ventana a la entrada de productos que, aunque cumplan con la normativa de sus países, podrían tener estándares diferentes a los argentinos? ¿Se está priorizando la agilidad comercial sobre la salud pública?
Las implicaciones son enormes:
La medida refleja una clara postura pro-mercado y desreguladora, buscando eliminar barreras al comercio exterior. El debate está abierto: ¿es un avance hacia la modernización o una peligrosa apuesta con la mesa de los argentinos?