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Una **reconfiguración total** de la estructura interna del organismo que regula las telecomunicaciones y servicios postales. ¿Adiós a la vieja burocracia o solo un cambio de sillas en el poder?
El Boletín Oficial nos trae una noticia de alto impacto para el corazón de la regulación de las comunicaciones en Argentina: el ENTE NACIONAL DE COMUNICACIONES (ENACOM) ha aprobado una nueva estructura organizativa de segundo nivel operativo y sus niveles inferiores. Esta medida, impulsada por el Decreto N° 512/25, no es un mero ajuste, sino una derogación en bloque de todas las resoluciones anteriores que definían su organigrama desde 2017.
En esencia, ENACOM, que opera bajo la órbita de la SECRETARÍA DE INNOVACIÓN, CIENCIA Y TECNOLOGÍA de la JEFATURA DE GABINETE DE MINISTROS, ha decidido barajar y dar de nuevo en su diseño interno. Esto implica que las direcciones y coordinaciones clave que manejan desde licencias hasta fiscalizaciones ahora operarán bajo un esquema renovado. El objetivo, según los considerandos, es alinear la estructura con las nuevas directrices del MINISTERIO DE DESREGULACIÓN Y TRANSFORMACIÓN DEL ESTADO, lo que sugiere una búsqueda de mayor eficiencia y, quizás, una visión más liberal en la gestión pública.
Aunque se trata de un cambio interno, las implicaciones son enormes. ENACOM es el árbitro de las telecomunicaciones y servicios postales; su agilidad o lentitud, su enfoque regulatorio o desregulador, afecta directamente a empresas de internet, telefonía, televisión por cable y, por supuesto, a los usuarios. Una estructura más eficiente podría traducirse en trámites más rápidos, licencias aceleradas y, en teoría, un mejor servicio para los ciudadanos. Sin embargo, también podría generar incertidumbre en el corto plazo mientras el nuevo esquema se asienta. La intervención de la DIRECCIÓN NACIONAL DE DISEÑO ORGANIZACIONAL y la OFICINA NACIONAL DE PRESUPUESTO es clave para entender que no es solo un reacomodo político, sino también una optimización de recursos.
"Esta reestructuración promete redefinir la forma en que el Estado interactúa con el sector de las comunicaciones. Habrá que ver si se traduce en mayor fluidez o en nuevos desafíos para la industria y los consumidores."
Es fundamental que los ciudadanos y las empresas del sector estén atentos a cómo esta nueva estructura se implementa, ya que podría influir en la calidad y el acceso a los servicios esenciales de comunicación.