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El Ministerio de Economía mete mano fuerte en la industria de la carne, derogando normativas obsoletas y unificando el control de faena bajo un nuevo Sistema Integral. ¡Atención productores y consumidores!
El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Economía, ha lanzado una verdadera bomba regulatoria que sacude los cimientos de la industria cárnica argentina. La Resolución 40/2026 no es un mero ajuste; es una reingeniería completa del proceso de faena y trazabilidad, con el objetivo de modernizar y simplificar un entramado normativo que, según el propio decreto, estaba "disperso y obsoleto".
La medida crea el nuevo Sistema Integral de Faena (SIF), que será la plataforma obligatoria para que los establecimientos faenadores registren cada paso: desde el ingreso de la hacienda hasta el detalle de existencias de carne en cámaras. Pero lo más impactante es la obligatoriedad de la identificación electrónica individual para la trazabilidad de bovinos, bubalinos y cérvidos, una exigencia que ya venía cocinándose con la Resolución 71/2024 y que ahora se consolida. Esto significa que cada animal tendrá un "DNI electrónico" que lo seguirá hasta la góndola.
Se derogan una docena de resoluciones históricas de la ex Junta Nacional de Carnes y otras dependencias, algunas que databan de los años '70. Esto busca eliminar burocracia, pero impone nuevas y estrictas reglas digitales. Los frigoríficos deberán leer la identificación electrónica de los animales en la línea de faena, asociándola al número de garrón y registrando todo en el SIF. Además, se mantienen prohibiciones clave como la mezcla de tropas en corrales y se refuerza el control de balanzas y la legibilidad de sellos e identificaciones en las reses.
Directamente, los establecimientos faenadores de bovinos, bubalinos, porcinos, equinos, ovinos y caprinos se verán obligados a adaptar sus procesos y sistemas a la nueva era digital. Si bien la resolución se enmarca en políticas de simplificación y eficiencia, la implementación de nuevas tecnologías y la exigencia de registros electrónicos detallados podrían generar costos iniciales de adaptación. Para el consumidor, la promesa es una mayor transparencia y seguridad alimentaria, al poder rastrear el origen de la carne con una precisión inédita. Los incumplimientos acarrearán suspensiones preventivas y bloqueos de DT-e, lo que podría paralizar a una planta.
Esta medida es un claro mensaje del Estado de que la informalidad y la falta de trazabilidad tienen los días contados en el sector cárnico. La modernización es obligatoria, y la fiscalización, digital.
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