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El Ministerio de Seguridad Nacional, bajo la batuta de Patricia Bullrich, prorroga designaciones transitorias de personal clave en el recién transformado Registro Nacional de Armas y la propia cartera, evidenciando la persistencia de una burocracia estatal que parece resistirse a los concursos y la meritocracia.
En una movida que ya es marca registrada de la administración pública argentina, el Ministerio de Seguridad Nacional acaba de publicar una serie de resoluciones que extienden por 180 días hábiles las designaciones transitorias de varios funcionarios cruciales. Desde analistas contables hasta directores nacionales y coordinadores, el personal del ahora Registro Nacional de Armas (RENAR) –ex Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMAC)– y del propio ministerio, sigue en sus puestos sin que se concreten los concursos que la ley exige.
Recordemos que la ANMAC, creada por la Ley N° 27.192, fue recientemente transformada en el RENAR por el Decreto N° 445/2025. Este cambio, que buscaba una reestructuración y optimización de funciones, parece no haber afectado la dinámica de las designaciones temporales. La excusa de siempre es que "el procedimiento de selección correspondiente no se ha instrumentado hasta el presente y no resulta factible concretarlo en lo inmediato". Esto significa que, a pesar de las promesas de eficiencia y reducción del gasto público, el Estado sigue operando con personal "a prueba" que, en muchos casos, lleva años en esas condiciones, perpetuando una cultura de la provisoriedad.
Entre los beneficiados por estas prórrogas, firmadas por la mismísima Patricia Bullrich, encontramos a:
Estas medidas, si bien son administrativas, reflejan una estructura estatal rígida y una cultura de la provisoriedad que impide la renovación y la meritocracia en el empleo público. La falta de concursos abiertos y transparentes genera dudas sobre la idoneidad y la estabilidad a largo plazo del personal, afectando potencialmente la eficiencia de organismos tan sensibles como el encargado del control de armas. Los fondos para estas prórrogas provienen, por supuesto, del presupuesto nacional, es decir, de los impuestos de todos los argentinos. La continuidad de estas prácticas, a pesar de los cambios de gestión y las promesas de desburocratización, muestra un desafío estructural en la modernización del Estado.
"La burocracia se perpetúa a sí misma, y las designaciones transitorias son el pan de cada día en la administración pública argentina", sentenció un analista. "Es un círculo vicioso que dificulta la profesionalización y la transparencia."
Para estar al tanto de futuras actualizaciones, seguí de cerca el Boletín Oficial y las noticias relacionadas con la reestructuración del Estado. ¿Será que alguna vez veremos concursos reales para estos puestos o seguirán siendo "provisorios" permanentes?