Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
La Administración de Parques Nacionales vuelve a posponer la implementación de sus nuevos reglamentos para guías y permisos turísticos, generando incertidumbre en el sector y demoras en la modernización de trámites.
La Administración de Parques Nacionales (APN) ha decidido, una vez más, patear la pelota para adelante. A través de las Resoluciones 185/2025 y 186/2025, se prorroga la entrada en vigencia del "Reglamento de Guías de las Áreas Protegidas Nacionales" y el "Reglamento de Permisos Turísticos" hasta el 15 de septiembre de 2025. Originalmente, estas normativas prometían un aire fresco y una modernización de los procedimientos para quienes trabajan y visitan nuestras joyas naturales. Sin embargo, esta es la tercera prórroga en pocos meses, lo que genera un clima de incertidumbre en un sector tan vital como el turismo de naturaleza.
La APN justifica la demora en la necesidad de "asegurar una ejecución ordenada y técnicamente adecuada". Esto incluye tareas de integración de sistemas (como el Registro Legajo Multipropósito con Trámites a Distancia y la plataforma E-Recauda), elaboración de manuales operativos y planificación de capacitaciones para el personal. Si bien la digitalización y la eficiencia son objetivos loables, la constante postergación de estas medidas, que ya habían sido aprobadas en marzo de 2025, impacta directamente en los prestadores de servicios turísticos y en los guías de parques.
Para la sociedad, esto significa que los nuevos procedimientos para obtener permisos o registrarse como guía seguirán en el limbo por un tiempo más. La promesa de una gestión más ágil y transparente se retrasa, afectando a la industria del turismo y, en particular, a los servicios de ecoturismo y aventura que operan en estas áreas protegidas. La APN busca "asegurar su aplicación con la eficiencia y eficacia requeridas", pero la falta de celeridad en la implementación de normativas clave podría interpretarse como una debilidad en la gestión, afectando la planificación y la inversión en un sector que depende en gran medida de la previsibilidad regulatoria.
Los guías y operadores turísticos deberán seguir utilizando los reglamentos anteriores hasta la nueva fecha. Esto puede generar frustración por la falta de previsibilidad, pero también da un respiro para adaptarse a las nuevas normativas cuando finalmente entren en vigor.