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Denis Fernando Romero, el *cerebro* detrás de la gestión informática de la Secretaría General de Presidencia, consigue una prórroga de 180 días. ¿Estabilidad o falta de recambio en un puesto estratégico?
La Secretaría General de la Presidencia de la Nación ha decidido, mediante la Resolución 282/2025, prorrogar la designación transitoria del señor Denis Fernando Romero (D.N.I. Nº 26.813.871) en el vital cargo de Director de Gestión Informática de la Dirección General de Tecnología Informática y Telecomunicaciones. Esta extensión, que rige a partir del 7 de junio de 2025, será por un plazo de ciento ochenta (180) días hábiles.
El documento oficial es claro: “no habiéndose efectuado la correspondiente convocatoria al proceso de selección y siendo que el funcionario continúa prestando servicios, razones operativas hacen necesario prorrogar la mencionada designación transitoria”. En otras palabras, aún no se encontró un reemplazo definitivo a través de concurso, y la continuidad de Romero es considerada esencial para el día a día de la gestión informática presidencial.
Esta medida se dicta con carácter de excepción a las disposiciones del artículo 14 del Convenio Colectivo de Trabajo Sectorial del Personal del SISTEMA NACIONAL DE EMPLEO PÚBLICO (SINEP), lo que permite el pago del Suplemento por Función Ejecutiva Nivel III. El gasto, por supuesto, será cubierto por el presupuesto de la Secretaría General.
Aunque parezca un mero trámite administrativo, la estabilidad en puestos clave de gestión informática es fundamental para el funcionamiento del Estado. Una Dirección de Gestión Informática eficiente garantiza la operatividad de sistemas, la seguridad de datos y la fluidez en las comunicaciones del más alto nivel de gobierno. La prórroga asegura la continuidad en un área crítica, pero también resalta la lentitud en los procesos de selección permanentes, una crítica recurrente a la burocracia estatal.
Para estar al tanto de estos movimientos internos, es recomendable seguir las publicaciones del Boletín Oficial, que transparentan las decisiones de personal que, aunque parezcan menores, sostienen la estructura del Estado.