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El Boletín Oficial publica designaciones transitorias y reconocimientos de cargos, mostrando la maquinaria administrativa del Estado en pleno funcionamiento. Desde el Ministerio de Defensa hasta la Iglesia, los sillones se ocupan.
La burocracia estatal no descansa. El Boletín Oficial de hoy nos trae una serie de resoluciones que, aunque no generen titulares explosivos, son esenciales para el funcionamiento del Estado. Se trata de nombramientos y reconocimientos de cargos que demuestran el constante movimiento en la administración pública y otras esferas de influencia.
Por un lado, el Ministerio de Defensa (Resolución N° 74/2025) designó, con carácter transitorio, al contador público Leandro Gabriel GARGIULO (DNI N° 25.559.372) como Director Nacional de Planes y Programas para la Industria y Producción de la Defensa. Este cargo, de Nivel A – Grado 0, es crucial para la planificación estratégica y el desarrollo de la industria militar argentina. La designación es por 180 días hábiles, lo que indica que se espera una cobertura definitiva mediante concurso en el mediano plazo. Los gastos de esta designación se atenderán con partidas específicas del presupuesto del Ministerio.
Por otro lado, el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto (Resolución N° 1/2025 de la Secretaría de Culto y Civilización) formalizó el reconocimiento de S.E.R. Mons. Gustavo Oscar CARRARA (D.N.I. N° 23.093.571) como Arzobispo de la Arquidiócesis de La Plata, a partir del 28 de diciembre de 2024. Este es un trámite administrativo que sigue a la designación eclesiástica por parte de la Santa Sede, pero que es fundamental para los efectos civiles y la relación entre el Estado y la Iglesia. Estos reconocimientos son un recordatorio de la compleja interacción entre las esferas religiosa y gubernamental en Argentina.
Ambas medidas, aunque de diferente naturaleza, reflejan la continuidad administrativa y la necesidad de mantener cubiertos los puestos clave para la gestión diaria del país. Para el ciudadano, es un recordatorio de que, detrás de los grandes anuncios, hay un entramado de decisiones menores que mantienen el funcionamiento del aparato estatal.