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La Ley 13.767 se convierte en la billetera de la educación bonaerense. El gobierno provincial destina decenas de millones de pesos del Presupuesto 2026 para equipamiento y mantenimiento escolar, bajo la atenta mirada de la Dirección Provincial de Equipamiento Escolar.
El Ejecutivo bonaerense, bajo el paraguas de la Ley N° 13.767, está movilizando una importante inyección de fondos para mejorar la infraestructura y el equipamiento de las escuelas provinciales. Varias resoluciones publicadas detallan la asignación de millones de pesos del Presupuesto General Ejercicio 2026 (Ley 15.557) para distintas partidas, con el objetivo de optimizar las condiciones educativas. Esto muestra un firme compromiso con la educación pública, aunque también expone la magnitud de la inversión necesaria.
El eje de esta gestión recae en la Dirección Provincial de Equipamiento Escolar, que actuará como contraparte y administradora de las relaciones contractuales con los proveedores. En algunos casos, trabajará en conjunto con la Dirección Provincial de Mantenimiento, asegurando una coordinación integral para la ejecución de los proyectos. Esta estructura busca agilizar los procesos de compra y contratación, aunque la burocracia estatal siempre genera cierto escepticismo sobre la eficiencia.
Los montos son significativos: una de las resoluciones establece un gasto total de $31.556.000,00 para el ejercicio 2026, mientras que otras detallan partidas de $1.966.270,00 y un total de $3.609.522,90 distribuidos en varios incisos. Estos fondos se destinarán a diferentes necesidades, desde el mobiliario hasta la tecnología, pasando por el mantenimiento general de los edificios escolares. La autorización de las Órdenes de Compra ha sido delegada en la Dirección Provincial de Contrataciones, Convenios y Administración de Inmuebles, un paso administrativo clave para la transparencia y el control del gasto.
Para el ciudadano común, esto significa una potencial mejora en las condiciones de estudio de miles de alumnos y docentes en la Provincia de Buenos Aires. La inversión en educación es siempre una buena noticia, pero la clave estará en la efectividad y la rapidez con la que estos fondos se traduzcan en aulas mejor equipadas y seguras. La fiscalización de estos procesos será fundamental para asegurar que cada peso llegue a donde debe.