Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El Ministerio del Interior extiende masivamente designaciones transitorias en la Dirección Nacional de Migraciones, evidenciando una preocupante falta de concursos y la precariedad laboral en el Estado. ¿Hasta cuándo durará este "mientras tanto"?
El Boletín Oficial de hoy destapó una serie de resoluciones del Ministerio del Interior que, aunque parecen rutinarias, revelan un patrón inquietante: la prórroga masiva de designaciones transitorias en la Dirección Nacional de Migraciones. Las Resoluciones 6, 7, 8, 9 y 10/2025 extienden por 180 días o hasta el 31 de marzo de 2025 los contratos de numerosos agentes, algunos incluso con "autorización excepcional por no reunir los requisitos mínimos" del SINEP.
Esta medida, justificada por "razones operativas" que impidieron cubrir los cargos de forma permanente, significa que el Estado sigue apostando por la provisionalidad en un área tan sensible como la gestión migratoria. ¿Qué cambió exactamente? Se posterga la estabilidad laboral para estos empleados y la normalización de la planta permanente, prometida en cada prórroga.
Para la sociedad, esto implica una administración con personal en situación de incertidumbre, lo que podría afectar la eficiencia y la calidad de los servicios. Para los empleados, la angustia de no tener un puesto definitivo se extiende por otros seis meses. El contexto es el de una administración que, bajo el paraguas del Decreto N° 958/24, tiene la facultad de prorrogar estas designaciones, pero que no logra concretar los concursos para la efectivización. El Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado ha tomado intervención, pero la "transformación" parece ir a paso de tortuga en estos casos.
Es crucial que el lector sepa que estas prórrogas no son un hecho aislado, sino una constante que denota la dificultad del Estado para gestionar su propio personal de manera definitiva y transparente, perpetuando un modelo de empleo público que muchos critican por su falta de previsibilidad y mérito.