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El Gobierno lanza un régimen para facilitar la importación de 'insumos industriales valorizados', es decir, materiales reciclados, impulsando la economía circular. Pero ojo: las inconsistencias se pagarán caro.
Argentina se sube al tren de la economía circular con una medida que promete cambiar las reglas del juego para la industria. La Resolución 23/2025 de la Secretaría de Industria y Comercio aprueba un procedimiento para la importación de "insumos industriales valorizados en origen", que no es otra cosa que chatarra ferrosa y no ferrosa, rezagos de papel y cartón, plásticos y vidrio roto ya procesados. ¿El objetivo? Reducir el consumo de materias primas vírgenes y fomentar el aprovechamiento de recursos.
Este decreto es un espaldarazo a la sustentabilidad, permitiendo que las empresas argentinas accedan a materiales reciclados de calidad internacional para sus procesos productivos. Las autorizaciones serán anuales (365 días) y se tramitarán a través de la omnipresente Ventanilla Única de Comercio Exterior Argentino (VUCEA), buscando agilizar el proceso.
Pero no todo es color de rosa. La medida viene con una advertencia severa: si se detectan inconsistencias documentales o físicas en la mercadería, el importador deberá reexportarla de urgencia en un plazo máximo de TREINTA (30) días, asumiendo todos los costos. Y si la reincidencia es un problema, la empresa quedará impedida de tramitar nuevas autorizaciones por DOCE (12) meses. Un golpe duro que busca garantizar la calidad y evitar el ingreso de residuos no conformes bajo este paraguas. Esta regulación, basada en el Decreto N° 1/2025, es un paso adelante para un país que busca posicionarse en la vanguardia de la producción sostenible, pero que exige rigurosidad y transparencia a sus actores.
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