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El organismo regulador suspende y cancela matrículas de cooperativas, desatando una ola de incertidumbre en el sector. ¿Quién sigue en la mira?
El Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) ha desplegado una ofensiva regulatoria que sacude al sector cooperativo. En un movimiento que marca la cancha, el organismo notificó la suspensión de operatoria a la Cooperativa de Trabajo Ayudemos a Ayudar Limitada (Matrícula 71381, CUIT 30-71860872-0), con domicilio en la Provincia de Buenos Aires. Esta medida se fundamenta en la Resolución RESFC-2025-2190-APN-DI#INAES, que ordenó la apertura de actuaciones sumariales bajo la Resolución 1659/16. La cooperativa tiene un plazo perentorio de diez (10) días para presentar su descargo y ofrecer pruebas, con los ampliatorios correspondientes por distancia. La instructora sumariante, Patricia Urga, ya está al frente del caso, señal de que la investigación va en serio.
Pero la arremetida del INAES no termina ahí. En otro golpe contundente, se resolvió la cancelación de la inscripción en el Registro Nacional de Cooperativas de la Cooperativa de Trabajo y Consumo “11 de Septiembre” Limitada (Matrícula N° 29.377), oriunda de Angaco Norte, San Juan. Esta drástica decisión, tomada mediante la RESFC-2025-2249-APN-DI#INAES, deja a la entidad sin margen de acción. Aunque se han dispuesto vías de recurso (Revisión, Reconsideración, Aclaratoria, Alzada o acción judicial), el mensaje del INAES es claro: la tolerancia cero ante las irregularidades es la nueva norma. Estas acciones generan un precedente y envían una señal a todo el entramado de la economía social, advirtiendo sobre la necesidad de una estricta adhesión a las normativas. Para los ciudadanos, esto implica un intento de sanear el sector y proteger a los socios de posibles malas prácticas.