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En una movida estratégica, el Ministerio de Defensa redefine el uso de sus edificios. La Subsecretaría de Ciberdefensa pierde metros cuadrados, que ahora serán ocupados por el CITEDEF. ¿Una señal de prioridades cambiantes o simple reacomodo logístico?
El Ministerio de Defensa, bajo la gestión de Luis Petri, ha decidido reordenar sus fichas en el tablero inmobiliario estatal. A través de la Resolución 602/2025, se ha derogado una medida de 2018 y se ha reasignado una porción significativa del edificio 'Torre 1 - Administración'. Específicamente, la Planta Baja Ala Este, la Planta 4° y la Planta 5° que antes eran utilizadas por la Subsecretaría de Ciberdefensa, ahora pasarán a manos del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF).
La justificación oficial es que 'las razones que dieron origen al otorgamiento del uso del espacio referido se han modificado'. Además, se busca 'evitar el deterioro de los espacios' y 'mejorar las condiciones de habitabilidad y funcionamiento del CITEDEF'. Un argumento que, si bien suena lógico, podría interpretarse como una recalibración de prioridades dentro de la cartera de Defensa.
El CITEDEF es un organismo clave para la investigación y desarrollo tecnológico en áreas sensibles para la defensa nacional. La asignación de más espacio podría potenciar sus capacidades, en un contexto donde la ciencia y la tecnología aplicada son fundamentales para la soberanía. Por otro lado, la Subsecretaría de Ciberdefensa, un área de creciente importancia en la era digital, deberá adaptarse a una menor superficie física. ¿Significa esto una digitalización total de sus operaciones o una reducción de personal?
Esta decisión se enmarca en la normativa que permite a las máximas autoridades ministeriales reasignar el uso de inmuebles dentro de su ámbito jurisdiccional, siempre comunicando a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) para su registro. Los principios de 'uso eficiente' y 'evitar inactividad u ociosidad' de los bienes del Estado son invocados, lo que sugiere un esfuerzo por optimizar los recursos físicos del ministerio. Para el público, es un recordatorio de que incluso los ladrillos y el cemento del Estado son objeto de constantes reevaluaciones y reasignaciones, reflejando las necesidades y las políticas de turno.