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La Dirección Nacional de Vialidad le clavó varias multas millonarias a la concesionaria por el estado calamitoso de las Rutas Nacionales 12, 14 y 135, y por informes falsos. La empresa, en concurso preventivo, sigue acumulando deudas y el abandono de las vías es un peligro latente para los automovilistas.
La Dirección Nacional de Vialidad (DNV), con el pulso firme, ha desenmascarado el desmanejo crónico de Caminos del Río Uruguay S.A., la concesionaria del Corredor Vial N.° 18. En una serie de resoluciones que huelen a fin de ciclo, la DNV le aplicó multas astronómicas por un sinfín de incumplimientos que ponen en riesgo la vida de los argentinos que transitan esas rutas.
El combo de sanciones es lapidario. Se detectaron más de 11 kilómetros de pavimento con vida útil caduca en la Ruta Nacional N.° 12 (Resolución 1608/2025), una vergüenza para una vía de semejante importancia. Pero la cosa no termina ahí: la Ruta Nacional N.° 135 presenta una auténtica alfombra de baches, nada menos que 11 pozos que son trampas mortales para los conductores (Resolución 1609/2025). Por si fuera poco, la Ruta Nacional N.° 14 exhibe un Índice de Estado (IE) por debajo de lo exigido en múltiples tramos, un claro indicio de abandono (Resolución 1621/2025).
Como si el mal estado de las rutas no fuera suficiente, la concesionaria también fue sancionada por presentar un informe anual sobre el estado de las obras de arte (puentes y alcantarillas) que era una farsa, no reflejando las deficiencias reales ya constatadas (Resolución 1610/2025). ¡Un verdadero papelón!
La situación es aún más delicada porque Caminos del Río Uruguay S.A. está en concurso preventivo desde 2023, lo que genera una enorme incertidumbre sobre la capacidad real de la empresa para afrontar estas penalidades y, más importante aún, para remediar el estado de las rutas. La DNV, en una jugada desesperada para no dejar a los usuarios a la deriva, tuvo que prorrogar la concesión por 12 meses en abril de 2024, porque no había otros operadores disponibles. Esto significa que, a pesar de los incumplimientos, la empresa siguió a cargo, aunque su contrato finalizó el 9 de abril de 2025.
Es fundamental que los ciudadanos sepan que estos incumplimientos no son meros papeles: afectan directamente la seguridad vial y el confort de quienes usan estas rutas. Las barandas chocadas, la falta de limpieza en desagües y el desmalezado ausente en obras de arte (Resolución 1646/2025, aunque sin multa inmediata por tecnicismos) son síntomas de un problema estructural que requiere atención urgente. La DNV está actuando, pero el camino para recuperar la calidad de nuestras rutas parece largo y sinuoso. Los conductores deben extremar las precauciones en estos tramos y exigir respuestas a las autoridades.