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La ARN reparte licencias clave para aplicaciones médicas, industriales y personal, pero un detalle caliente enciende la polémica: la Comisión Nacional de Energía Atómica obtiene sus permisos con deudas por 'interés público'.
La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) se puso la camiseta de "habilitadora" y, con una serie de resoluciones, acaba de autorizar una catarata de licencias de operación para aplicaciones médicas e industriales, además de permisos individuales para el personal que opera en las complejas instalaciones nucleares Clase I y Clase II del Ciclo de Combustible Nuclear. Esto es, en apariencia, la rueda burocrática girando con normalidad, garantizando la seguridad radiológica y el cumplimiento normativo en actividades que van desde tratamientos médicos hasta procesos industriales. Las resoluciones 695/2025, 698/2025 y 703/2025 son un claro ejemplo de esto, donde se otorgan licencias tras verificar que las instalaciones y el personal cumplen con todos los requisitos y, fundamentalmente, no registran deudas por tasas regulatorias.
Pero la Resolución 699/2025 es la que genera la verdadera chispa. En un movimiento que seguramente levantará polvareda, la ARN decidió otorgar licencias y renovaciones a la COMISIÓN NACIONAL DE ENERGÍA ATÓMICA (CNEA) a pesar de que esta entidad adeuda el pago de la tasa regulatoria, una obligación establecida por la Ley N° 24.804. La justificación: "razones de interés público". Sí, leyó bien. Mientras a los privados se les exige el pago al día, a la CNEA se le permite abonar "con posterioridad", aunque con "intereses punitorios".
Esta excepción abre un debate crucial sobre la equidad en la aplicación de las normas. ¿Es justo que una entidad estatal reciba un trato preferencial en el cumplimiento de sus obligaciones financieras, mientras otros deben cumplir a rajatabla?
Para el ciudadano de a pie, esto significa que, aunque la seguridad de las operaciones nucleares sigue siendo una prioridad, la vara no parece ser la misma para todos. La ARN insiste en que todo se hizo conforme a la normativa y que el personal cuenta con la formación adecuada. Sin embargo, la excepción a la CNEA es un detalle que no pasa desapercibido y que invita a la reflexión sobre la transparencia y la igualdad ante la ley en el ámbito nuclear. Para estar informado sobre futuras actualizaciones, se recomienda seguir el Boletín Oficial y los comunicados de la ARN.
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