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Dos decretos del Ministerio de Salud y la Subsecretaría de Recursos Hídricos revelan la rutina administrativa: notificaciones, registros y archivos. El backstage del gobierno bonaerense, donde lo importante es que todo quede en orden.
Mientras la atención pública se centra en grandes anuncios, el Boletín Oficial nos recuerda que el Estado funciona con un engranaje minucioso y a menudo invisible. Dos decretos, ambos bajo la referencia del Decreto N° 4041/96, ilustran a la perfección la rutina administrativa que sostiene el andamiaje gubernamental. No hay grandes cambios ni medidas impactantes para el ciudadano, sino la confirmación de que los procesos se cierran y se archivan correctamente.
Desde el Ministerio de Salud, la Directora Mercedes Contreras firma una disposición que manda a notificar al Fiscal de Estado, comunicar e incorporar en el Sistema de Información Normativa y Documental Malvinas Argentinas (SINDMA) y girar a la Dirección de Contrataciones de Obra Pública para finalmente archivar. Un procedimiento similar se observa en la Subsecretaría de Recursos Hídricos, donde el Ministro Gabriel Nicolás Katopodis rubrica un decreto con idénticas instrucciones.
Estos artículos son un claro ejemplo de la burocracia esencial que garantiza la transparencia y el orden en la gestión pública. Aunque no generen titulares, son vitales para el funcionamiento del sistema. Para el ciudadano común, la lectura de estos decretos subraya la importancia de que los expedientes se cierren formalmente y que la información quede registrada en sistemas como el SINDMA, lo que facilita la auditoría y el acceso a la información en el futuro. Es el recordatorio de que, detrás de cada política, hay un sinfín de pasos administrativos que deben cumplirse.