Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó una serie de contratos de locación de servicios artísticos. Aunque son trámites rutinarios, la falta de detalles sobre los beneficiarios y los montos en el Boletín Oficial, reabre el debate sobre la transparencia en el gasto cultural.
El Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires, a través de las Resoluciones N° 435/MCGC/26, N° 436/MCGC/26, N° 440/MCGC/26 y N° 441/MCGC/26, ha confirmado la aprobación de varios contratos de locación de servicios artísticos por parte del Ministerio de Cultura. Si bien a primera vista parece un mero trámite administrativo, estas publicaciones siempre generan un murmullo entre el público y la prensa especializada.
Se trata de la luz verde a acuerdos que permiten la contratación de artistas para diversas actividades y eventos culturales que enriquecen la vida de la Ciudad. Desde espectáculos teatrales, musicales, exposiciones o performances, estos contratos son el motor que impulsa la vasta agenda cultural porteña. Sin embargo, el hermetismo en torno a los nombres de los artistas beneficiados y los montos asignados levanta una bandera amarilla.
Para el ciudadano común, la cultura es un pilar fundamental, pero también lo es la claridad sobre cómo se invierten los fondos públicos. ¿Quiénes son los talentos que se contratan? ¿Bajo qué criterios se los selecciona? ¿Son los honorarios acordes al mercado y a la situación económica actual? Estas son las preguntas que quedan flotando en el aire. La aprobación de estos contratos, aunque necesaria para el funcionamiento de la cultura, podría beneficiarse de una mayor apertura en la información, permitiendo a los contribuyentes entender mejor el destino de sus aportes.
En un momento donde la transparencia es un valor cada vez más demandado, estas resoluciones, al ser tan genéricas, pierden la oportunidad de mostrar al público la diversidad y el talento que el Ministerio de Cultura apoya. Es una invitación a las autoridades a ir más allá del mero cumplimiento formal y ofrecer un panorama más completo de su gestión cultural.