Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El Gobierno designa a un militar retirado para liderar la Subsecretaría de Ciberdefensa sin sueldo, generando debate sobre la profesionalización y el compromiso con la seguridad digital del país.
El Ministerio de Defensa ha dado un paso estratégico en la protección de la infraestructura digital nacional con la designación del Coronel (R) ingeniero Marcelo Adrián OZÁN (D.N.I. N° 14.101.758) como Subsecretario de Ciberdefensa. La medida, oficializada mediante el Decreto 795/2025, llama la atención por el carácter 'ad honorem' del cargo, lo que implica que el flamante funcionario no percibirá remuneración por sus servicios, una práctica cada vez más común en la administración actual.
La llegada de Ozán, con vasta experiencia en ingeniería, busca fortalecer la Secretaría de Estrategia y Asuntos Militares en un área crítica como la ciberseguridad. En un contexto global de crecientes amenazas cibernéticas, la designación de un especialista, aunque retirado, subraya la importancia que el gobierno le otorga a la defensa en el espacio digital. Sin embargo, el hecho de que sea 'ad honorem' podría interpretarse de diversas maneras: desde un gesto de austeridad y compromiso cívico por parte del designado, hasta una posible dificultad para atraer talentos con salarios competitivos en un sector tan demandado.
Esta decisión se enmarca en una tendencia global de muchos países por robustecer sus capacidades de ciberdefensa, reconociendo que los conflictos modernos no solo se libran en tierra, mar y aire, sino también en el ciberespacio. Para la sociedad, una ciberdefensa robusta significa mayor protección de datos sensibles, infraestructura crítica y sistemas gubernamentales. Para las empresas, indirectamente, también puede generar un entorno más seguro para sus operaciones, al reducir el riesgo de ataques a nivel nacional que podrían tener efectos colaterales. La experiencia militar de Ozán podría aportar una visión disciplinada y estratégica, aunque el desafío será integrar esa visión con las dinámicas de un sector tecnológico en constante evolución.
Es fundamental que el Estado invierta no solo en personal calificado, sino también en tecnología y capacitación continua para enfrentar los desafíos de la ciberseguridad, que evolucionan a una velocidad vertiginosa.