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La Comisión Nacional de Trabajo Agrario sacudió Entre Ríos con aumentos salariales para cosechadores de sandías y melones, esquiladores de ovinos y arrieros de ganado. Pero la alegría de los bolsillos viene con un "aporte solidario" obligatorio que ya genera ruido entre empleados y empleadores. ¿Quién gana y quién paga la cuenta en esta nueva ecuación rural?
La Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA), en una movida que redefine el tablero salarial del campo entrerriano, acaba de publicar tres resoluciones (298/2025, 299/2025 y 300/2025) que fijan nuevas remuneraciones mínimas para actividades clave. El impacto es directo para miles de trabajadores y empleadores de la provincia, que deberán ajustarse a los nuevos valores y, en muchos casos, a una controversial cuota de solidaridad gremial.
La CNTA determinó incrementos escalonados para distintas actividades, con vigencia que arranca en noviembre y diciembre de 2025, y se extiende hasta enero y febrero de 2026, con revisión pactada para marzo de 2026:
En todas las resoluciones, la CNTA instauró una cuota aporte de solidaridad gremial del DOS POR CIENTO (2%) mensual sobre el total de las remuneraciones. Los empleadores actuarán como agentes de retención, debiendo depositar los montos en la cuenta especial de la U.A.T.R.E. N° 26-026/48 del Banco de la Nación Argentina hasta el día 15 de cada mes. La única excepción son los trabajadores afiliados a la U.A.T.R.E., quienes quedan exentos del pago de esta cuota.
"Esta medida busca fortalecer la representación gremial, pero para muchos trabajadores no afiliados, implica una retención obligatoria de su salario sin la opción de elegir."
Estos aumentos salariales son una bocanada de aire fresco para los trabajadores rurales, especialmente en un contexto inflacionario. Sin embargo, para los productores, representan un incremento en los costos operativos y una carga administrativa adicional por la retención de la cuota solidaria. La Ley N° 26.727 de Régimen de Trabajo Agrario es el marco legal que habilita a la CNTA a fijar estas condiciones, buscando un equilibrio entre la protección del trabajador y la viabilidad de la actividad productiva. La decisión de reunirse en marzo de 2026 para revisar las escalas muestra la voluntad de monitorear la situación económica y realizar ajustes si fuera necesario, una especie de cláusula gatillo light.
Para el ciudadano común, es fundamental entender que estas resoluciones impactan directamente en la economía regional y, a largo plazo, podrían influir en los precios de productos como sandías, melones, carne ovina y bovina. La transparencia en la aplicación de la cuota solidaria y su destino será clave para evitar futuras controversias.
Manténgase informado sobre futuras actualizaciones y las discusiones de la CNTA, especialmente en marzo de 2026, para conocer cómo evolucionarán estas condiciones laborales y económicas.