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Dos gigantes de la salud, la Clínica del Valle en Chubut y el prestigioso Hospital Británico en CABA, recibieron el veredicto oficial sobre la excelencia de sus programas de residencia. ¿Qué especialidades brillan con luz propia y cuáles deberán ponerse las pilas? Un sistema de evaluación que busca elevar la vara en la formación médica, generando expectativas y polémicas.
El Ministerio de Salud ha puesto en marcha un sistema de evaluación riguroso para las residencias médicas, generando un sismo en el sector. A través del Sistema Integral de Evaluación de las Residencias del Equipo de Salud (SIER), se busca garantizar que los futuros profesionales de la medicina reciban una formación de posgrado de calidad, pero la noticia de los resultados ya está dando que hablar.
Este sistema, creado por la Resolución Ministerial N° 191/2023 y detallado en la Disposición N° 6/2023, establece tres niveles de reconocimiento: Nivel A (vigencia por 5 años), Nivel B (vigencia por 3 años) y Nivel C (sin reconocimiento, con la posibilidad de solicitarlo nuevamente tras 6 meses y mejoras). Las dimensiones evaluadas incluyen condiciones institucionales, de formación y laborales. La lupa está puesta en el futuro de nuestra salud pública y privada.
La Clínica del Valle S.R.L. de Chubut fue una de las primeras en pasar por este escrutinio. Sus residencias en Cardiología Clínica y Terapia Intensiva de Adultos obtuvieron calificaciones dispares: la de Terapia Intensiva de Adultos alcanzó el Nivel A, un sello de excelencia por cinco años. Sin embargo, la de Cardiología Clínica se quedó en el Nivel B, con un reconocimiento por tres años, lo que sugiere áreas de mejora a considerar para el futuro.
Pero el caso que captó más atención fue el del emblemático Hospital Británico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que presentó nada menos que once residencias a evaluación. Los resultados son contundentes:
Nivel A (Reconocimiento por 5 años):
Nivel B (Reconocimiento por 3 años):
Estos resultados marcan un antes y un después para la reputación y el atractivo de estas instituciones para los jóvenes médicos. Un Nivel A no solo valida la calidad, sino que también posiciona al hospital como un referente en la formación. Un Nivel B, aunque positivo, implica un compromiso de mejora continua.
Para los ciudadanos, este sistema es una garantía de que los médicos que atienden en estas especialidades han sido formados bajo estándares de calidad avalados por el Ministerio. Para los residentes, es una guía crucial al elegir dónde especializarse, priorizando programas con el máximo reconocimiento. Las instituciones, por su parte, deberán informar anualmente el listado de residentes activos y egresados, y gestionar la renovación de su reconocimiento seis meses antes del vencimiento. El objetivo es claro: elevar la vara de la medicina argentina y asegurar que los profesionales estén a la altura de los desafíos de salud del país.