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El Gobierno sacude la mesa del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) al sumar al Canciller al comité evaluador. Una movida estratégica que busca potenciar la llegada de capitales extranjeros y darle un espaldarazo diplomático a los megaproyectos.
La última jugada del Ministerio de Economía, a través de la Resolución 1725/2025, es un verdadero golpe de timón para el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La norma sustituye el segundo párrafo del artículo 1° de la resolución 814/2024, y lo que es más impactante: incorpora al titular del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto al Comité Evaluador de Proyectos RIGI.
Esto no es un cambio menor. El RIGI, creado por la Ley 27.742, tiene como fin atraer inversiones nacionales y, sobre todo, extranjeras, para garantizar la prosperidad, el desarrollo económico y la creación de empleo. Al incluir al Canciller, el Gobierno envía una señal clara: las grandes inversiones ya no serán solo una cuestión de números y producción, sino que tendrán un fuerte componente de diplomacia económica y relaciones internacionales.
Esta medida podría acelerar la llegada de inversiones críticas, especialmente en sectores clave como energía, minería y tecnología, que suelen tener un fuerte componente internacional. Los inversores extranjeros verán una puerta más directa y un respaldo político-diplomático más explícito en la evaluación de sus propuestas. Es una apuesta fuerte por la desregulación y la apertura al mercado global, buscando dinamizar la economía a través de la atracción de capitales.