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Una funcionaria de carrera es asignada a un puesto clave en la Unidad de Auditoría Interna de la Jefatura de Gabinete, en un movimiento que premia su trayectoria pero con un plazo de vencimiento que genera interrogantes.
La Jefatura de Gabinete de Ministros, a través de la Resolución 25/2025, ha oficializado una asignación de funciones que, aunque administrativa, resalta la dinámica del personal de planta permanente en el Estado. La licenciada Mariela Verónica PINTO (DNI 22.757.181), con una sólida trayectoria en la administración, ha sido designada transitoriamente como Supervisora de Auditoría de Gestión y Legal en la UNIDAD DE AUDITORÍA INTERNA de la Jefatura de Gabinete.
Lo más llamativo de esta medida es que la licenciada Pinto ya revistaba en un cargo de planta permanente (Nivel A, Grado 9, Agrupamiento Profesional, Tramo Avanzado del SINEP). Su carrera ha sido un constante ascenso, con promociones en 2021 y 2022 dentro del ex Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, hasta alcanzar un Nivel A, Grado 9. Ahora, se le asigna la función de Supervisora de Auditoría, un puesto de Nivel B, lo que implica un Suplemento por Función Ejecutiva Nivel III.
Sin embargo, esta asignación tiene fecha de vencimiento: rige desde el 10 de septiembre de 2024 hasta el 17 de diciembre de 2024. Es decir, la resolución que la oficializa en enero de 2025 está confirmando una función que ya concluyó. Este tipo de movimientos administrativos retroactivos son comunes, pero evidencian la lentitud de los procesos burocráticos para formalizar decisiones internas.
Aunque se trata de un movimiento de personal interno, la Unidad de Auditoría Interna es fundamental para garantizar la transparencia y la correcta gestión de los recursos públicos. La asignación de funciones a personal de carrera como la licenciada Pinto, que ya cuenta con experiencia y conocimientos específicos, podría verse como un punto positivo para la continuidad de la gestión. Sin embargo, el carácter temporal de la asignación, ya finalizada al momento de la publicación, subraya la naturaleza precaria de muchos roles de liderazgo en la administración pública. Para el contribuyente, esto significa que la supervisión y control de los gastos estatales dependen de equipos con rotaciones constantes o con mandatos muy cortos, lo que podría afectar la eficacia y la independencia de la auditoría. Es un reflejo de cómo la burocracia sigue su curso, a veces, con un ritmo propio y desfasado de la realidad operativa.