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El Gobierno oficializó suspensiones masivas en Herso S.A. y YKK Argentina S.A., confirmando un "reconocimiento tácito de crisis" que afecta a cientos de trabajadores. El fantasma del Artículo 223 bis de la LCT vuelve a acechar, ¿es el inicio de una ola de ajustes laborales?
La Dirección Nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo, bajo el ala del Ministerio de Capital Humano, ha dado luz verde a dos acuerdos de suspensiones laborales que encienden las alarmas en el mercado. En un movimiento que confirma la delicada situación económica, se homologaron los pactos entre la constructora HERSO SOCIEDAD ANONIMA y la UNION EMPLEADOS DE LA CONSTRUCCION Y AFINES DE LA REPUBLICA ARGENTINA (UECARA), y, por otro lado, entre YKK ARGENTINA SOCIEDAD ANONIMA (gigante de la industria del vestido) y los sindicatos SINDICATO OBRERO DE LA INDUSTRIA DEL VESTIDO Y AFINES (SOIVA) y la FEDERACIÓN OBRERA DE LA INDUSTRIA DEL VESTIDO Y AFINES (FONIVA).
Ambos acuerdos invocan el polémico Artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT), que permite suspender personal con el pago de una prestación no remunerativa. Lo más resonante es que la autoridad laboral obvió el procedimiento preventivo de crisis (PPC), argumentando que el "consentimiento prestado por la entidad sindical" implica un reconocimiento tácito a la situación de crisis que afecta a las empresas. Esto podría sentar un precedente peligroso, facilitando futuras suspensiones sin la rigurosidad del PPC.
Para los empleados afectados, implica una reducción de ingresos y la incertidumbre sobre la estabilidad de sus puestos, aunque se "preservan" los empleos de forma precaria. Para las empresas, es una herramienta para aliviar costos laborales en momentos de baja actividad, pero también señala una contracción productiva en sectores clave como la construcción y la manufactura (textil). La justificación de "dispendio de actividad" para evitar el PPC es un guiño a la flexibilidad para las empresas, pero una potencial pérdida de derechos para los trabajadores.
Este tipo de medidas son un termómetro de la economía real. La construcción, motor de empleo, muestra señales de desaceleración, y la manufactura, especialmente la textil, sigue sufriendo los embates de la importación y la caída del consumo interno.