Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) otorgó y renovó licencias cruciales para operadores y personal de instalaciones Clase I, pero una de las resoluciones expone una sorprendente deuda de la CNEA, levantando sospechas sobre la gestión y el 'interés público'.
El Boletín Oficial de hoy nos trae un combo explosivo desde el corazón del sector nuclear argentino. La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), el organismo encargado de velar por la seguridad en nuestras instalaciones atómicas, ha estado ocupada dando y renovando permisos vitales para la industria. Sin embargo, una de sus decisiones generó un gran revuelo y dejó a muchos con la boca abierta.
La Resolución 490/2025 otorgó una serie de Licencias de Operación para Aplicaciones Industriales. Esto significa que varias entidades han cumplido con los rigurosos requisitos de seguridad radiológica, física y salvaguardias para operar con materiales radiactivos, garantizando operaciones seguras bajo la estricta mirada de la ARN.
La verdadera bomba llegó con la Resolución 491/2025. La ARN decidió renovar Autorizaciones Específicas para el personal de Instalaciones Clase I de la COMISIÓN NACIONAL DE ENERGÍA ATÓMICA (CNEA), ¡a pesar de que la CNEA registra una deuda de tasas regulatorias! La justificación oficial es el "interés público", permitiendo el pago a posteriori con intereses punitorios.
"¿Cómo es posible que una entidad estatal fundamental opere con deudas ante su propio organismo de control?", se preguntan expertos. "Esto podría sentar un precedente peligroso o, al menos, refleja una situación financiera tensa en un sector tan estratégico."
Esta decisión, aunque busca evitar la paralización de actividades críticas, pone en evidencia las fragilidades financieras y la presión del "interés público" sobre la recaudación y transparencia.
Finalmente, la Resolución 492/2025 otorgó Licencias Individuales y Autorizaciones Específicas, y sus renovaciones, al personal de otras Instalaciones Clase I. A diferencia del caso de la CNEA, se aclaró que las Entidades Responsables de estos trámites no registran deuda por tasas regulatorias. Esto subraya la importancia del cumplimiento normativo en un sector donde el error no es una opción, y donde la mayoría de los actores sí cumplen con sus obligaciones financieras.
En resumen, mientras la ARN controla la seguridad, la situación financiera de la CNEA abre un debate crucial sobre la gestión y fiscalización en el área nuclear.