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La ANMAT dictaminó la prohibición de una batería de cosméticos para el cabello y aceites de oliva, detectados con rotulados falsos o sin inscripción sanitaria, alertando sobre graves riesgos para la salud de los consumidores en todo el país.
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) ha encendido las alarmas y desató una ola de prohibiciones que sacude el mercado argentino. En una serie de disposiciones contundentes, el organismo ha vetado la elaboración, comercialización, publicidad y distribución en todo el territorio nacional de una vasta gama de productos, desde cosméticos capilares hasta aceites de oliva, por considerarlos ilegítimos y peligrosos para la salud pública.
Las marcas “UP! MY HAIR” y “VIELESS” están en el ojo de la tormenta. La ANMAT prohibió la totalidad de sus productos para el cabello —incluyendo shampoos, acondicionadores, máscaras, sérums y, lo más preocupante, alisadores— al constatar que se comercializaban sin la debida inscripción sanitaria. Esta omisión no es menor, ya que, en el caso de los alisadores, la ausencia de registros implica que podrían contener formol (formaldehído) como activo.
"El uso de este ingrediente con la finalidad de alisar los cabellos no se encuentra autorizado por cuanto puede derivar en la exposición a vapores tóxicos con potencial para generar diversos efectos nocivos sobre la salud del usuario y del aplicador", advierte la ANMAT.
Los riesgos van desde irritación, enrojecimiento, ardor y picazón en piel y ojos, hasta problemas respiratorios severos. La exposición crónica, incluso, aumenta la probabilidad de desarrollar cánceres nasofaríngeos. La gravedad de la situación llevó a la prohibición total de estos productos en todas sus presentaciones, lotes y vencimientos.
Pero la alerta no se limita al tocador. Dos productos de la canasta básica también fueron señalados: el “Aceite de oliva extra virgen marca Campos de Arauco - Oliva” y el “Aceite de Oliva Virgen Extra marca Arauco - Artesanal de la Rioja”. Ambos fueron prohibidos por carecer de registros de establecimiento y de producto, y por exhibir en sus rótulos números de registros sanitarios falsos o inexistentes. En el primer caso, el RNPA y RNE correspondían a otro producto y elaborador, y estaban vencidos. En el segundo, los registros eran directamente inexistentes.
Esta falsificación significa que no hay garantía alguna sobre la trazabilidad, las condiciones de elaboración, la calidad ni la inocuidad de estos alimentos. Consumir productos sin este control es un salto al vacío para la salud de los argentinos.
La ANMAT, actuando en ejercicio de sus facultades, ha dado un golpe certero contra la ilegalidad y el fraude. Esta medida protege directamente a los consumidores de productos que no solo no cumplen lo que prometen, sino que pueden ser gravemente perjudiciales. Para las empresas que operan dentro de la ley, esta es una victoria contra la competencia desleal.
¡Atención, ciudadano! Siempre verificá que los productos que comprás, especialmente los que se ofrecen en línea, tengan registros sanitarios válidos y visibles. Ante la menor duda, consultá las bases de datos de la ANMAT o realizá una denuncia. Tu salud no tiene precio.
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