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El ENRE desata una nueva ola de incrementos en el transporte de energía eléctrica, con ajustes de hasta el 13,02% que impactarán en la tarifa final. El Gobierno busca "corregir precios" en medio de la emergencia, pero el golpe al bolsillo es inminente para millones de usuarios.
El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) volvió a golpear la mesa con una serie de resoluciones que autorizan nuevos y contundentes aumentos en los cargos de transporte de energía eléctrica. A partir del 1 de noviembre de 2025, las principales empresas del sector verán incrementados sus ingresos, una medida que el Ministerio de Economía considera "imperiosa" para continuar con la "corrección de los precios relativos de la economía" en un país bajo emergencia energética y económica. Esto, en criollo, significa que el costo de la luz seguirá su escalada.
Estos ajustes no son un detalle menor, ya que los costos del transporte se trasladan directamente a la factura final que pagamos todos los usuarios. Las empresas beneficiadas, que operan en diferentes regiones del país, son:
Los porcentajes de suba resultan de una fórmula que combina la inflación mayorista (IPIM, 67%) y minorista (IPC, 33%) de septiembre de 2025 (3,69% y 2,08% respectivamente), a lo que se suma un incremento mensual preestablecido. El objetivo oficial es que las transportistas mantengan sus ingresos en términos reales durante el quinquenio tarifario, garantizando inversiones y la calidad del servicio. Sin embargo, este es otro capítulo en la saga de los tarifazos, que impacta directamente en la economía doméstica y la competitividad de las empresas. Estén alerta, porque la luz de la boleta sigue subiendo.