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La Gendarmería Nacional ha emitido una contundente notificación al Gendarme Gonzalo Ramón Paredes, exigiéndole la presentación urgente de certificados médicos actualizados. Con un plazo de solo CINCO días, el efectivo se encuentra en una encrucijada que podría definir su futuro en la fuerza.
Un escándalo interno se asoma en la Gendarmería Nacional Argentina, tras la publicación de un aviso oficial que pone en el ojo de la tormenta al Gendarme Gonzalo Ramón Paredes. La fuerza de seguridad le exige, de manera perentoria, que presente certificados y constancias médicas actualizadas relacionadas con una afección diagnosticada como CIE-10: F39. Este código, para quienes no están familiarizados, se refiere a trastornos mentales y del comportamiento no especificados, lo que agrega una capa de preocupación y misterio a la situación.
La notificación, firmada por el Comandante Mayor David Alejandro Salas, Director de Recursos Humanos, no deja lugar a dudas: Paredes, cuya última asignación fue en el Escuadrón de Seguridad Ciudadana “SUR”, debe cumplir con este requerimiento en un plazo fatal de CINCO (5) días a partir de la publicación del edicto. La documentación debe ser entregada en la Sanidad Militar de la Agrupación VI “Formosa” o en la unidad más cercana a su domicilio en Formosa, donde fijó residencia.
El aviso es claro: el incumplimiento de esta exigencia será considerado "conforme a la normativa vigente en materia de expedientes militares y disciplinarios". Esto significa que el Gendarme Paredes podría enfrentar graves consecuencias, desde sanciones administrativas hasta la posible baja de la fuerza, dependiendo de la gravedad de la situación y la respuesta que brinde.
"El caso pone de manifiesto la rigurosidad con la que las fuerzas de seguridad gestionan la salud de sus miembros, especialmente cuando se trata de condiciones que podrían afectar el desempeño de sus funciones críticas."
Para el ciudadano común, este tipo de avisos, aunque específicos, revelan la estructura y los mecanismos de control interno de una institución tan vital como la Gendarmería. Es un recordatorio de que ni siquiera los miembros de las fuerzas armadas escapan a la burocracia y la necesidad de mantener su aptitud física y mental para el servicio.
¿Cómo se puede seguir este caso? Aunque los expedientes militares suelen ser reservados, la evolución de la situación de Paredes podría sentar un precedente sobre cómo la Gendarmería aborda la salud mental de sus efectivos. Mantenerse informado sobre futuras publicaciones en el Boletín Oficial puede ofrecer pistas sobre el desenlace.