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La Comisión Nacional de Trabajo Agrario desató una batería de resoluciones que fijan nuevos salarios mínimos escalonados para múltiples actividades rurales en Santa Fe, reavivando el debate sobre la obligatoriedad de la cuota solidaria.
Una verdadera tormenta de resoluciones sacude al corazón productivo de Santa Fe. La Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA), en una movida coordinada y con vigencia a partir del 1° de enero de 2026, ha dictado una serie de medidas que disparan las remuneraciones mínimas para diversas actividades clave del sector agropecuario provincial. Pero la gran novedad que genera más ruido es la reinstauración y clarificación de una cuota aporte de solidaridad gremial del 2% sobre el total de los salarios, que los empleadores deberán retener y depositar a la U.A.T.R.E.
Desde el 1° de enero de 2026, y con ajustes escalonados en febrero y marzo del mismo año, los trabajadores de la cosecha y cultivo de zanahorias, arreos de ganado y remates en ferias, cosecha de frutilla, actividad forestal, cosecha de algodón, actividad arrocera, desmalezado manual y horticultura en Santa Fe, verán incrementados sus ingresos. Esta medida busca proteger el poder adquisitivo de los trabajadores rurales frente a la inflación, pero representa un aumento significativo en los costos laborales para los productores, que deberán ajustar sus presupuestos.
La CNTA, en ejercicio de sus facultades conferidas por la Ley N° 26.727 (Régimen de Trabajo Agrario), y tras analizar las propuestas de la Comisión Asesora Regional N° 4, ha determinado estos incrementos que se mantendrán vigentes hasta el 31 de diciembre de 2026, o hasta que nuevas resoluciones los reemplacen.
El punto más controvertido es, sin duda, la cuota de solidaridad gremial del DOS POR CIENTO (2%) mensual. Los empleadores deberán actuar como agentes de retención, descontando este monto del total de las remuneraciones del personal y depositándolo en la cuenta especial de la U.A.T.R.E. N° 26-026/48 del Banco de la Nación Argentina. La letra chica aclara que los afiliados a la U.A.T.R.E. quedan exentos de este pago, lo que de hecho incentiva la afiliación. Para el trabajador no afiliado, esto se traduce en un descuento obligatorio que, para algunos, puede sentirse como una imposición, mientras que para la entidad sindical, representa un robustecimiento de sus finanzas y representatividad.
Cada actividad tiene sus particularidades:
Los integrantes de la CNTA se comprometieron a reunirse en marzo de 2026 para analizar posibles variaciones económicas que pudieran haber afectado las escalas salariales, abriendo la puerta a futuros ajustes. Esto genera una sensación de incertidumbre constante para los empresarios, que deben planificar sus costos en un contexto de alta volatilidad. Para los ciudadanos, estos incrementos podrían, a mediano plazo, impactar en los precios de los productos de la canasta básica, especialmente aquellos directamente relacionados con estas actividades agrícolas.
"Estas medidas buscan equilibrar la balanza entre la rentabilidad del productor y la dignidad del trabajador rural, pero el verdadero desafío será mantener ese equilibrio en una economía tan inestable como la nuestra." - Analista de mercado.
Para mantenerse informado, es crucial seguir las publicaciones del Boletín Oficial y los comunicados de la CNTA y U.A.T.R.E. La economía del campo es un termómetro de la Argentina, y estos movimientos salariales son un claro indicador de las tensiones y negociaciones que atraviesa el sector.