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El Ministerio de Capital Humano avala acuerdos de crisis que permiten a **Trefelt Argentina** y **ACP Industria Corrugadora** suspender personal con salarios reducidos. ¿Es el Artículo 223 bis de la LCT la única salida para miles de trabajadores?
En un escenario económico complejo, el Boletín Oficial ha encendido las alarmas al confirmar la homologación de dos acuerdos de suspensiones laborales bajo el Artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT). Esta medida, considerada por muchos como un salvavidas de emergencia, permite a empresas en crisis suspender a sus empleados pagando una "prestación no remunerativa", es decir, un porcentaje del salario habitual sin aportes ni contribuciones.
La Disposición 1690/2025 afecta a Trefelt Argentina S.A., una firma del sector que, por su asociación con SMATA, se vincula a la industria automotriz o metalmecánica. Por otro lado, la Disposición 1687/2025 impacta a ACP Industria Corrugadora S.R.L., del rubro papel y cartón. Ambas empresas, con el consentimiento de sus respectivos sindicatos (SMATA y el SINDICATO OBRERO DE LA INDUSTRIA DEL PAPEL, CARTÓN Y QUÍMICOS), han logrado la luz verde para aplicar estas suspensiones, evitando así despidos que hubieran sido aún más dramáticos.
Lo más llamativo de estas resoluciones es que el Ministerio de Capital Humano justifica la homologación señalando que el consentimiento sindical a estos acuerdos implica un "reconocimiento tácito a la situación de crisis que afecta a la empresa". Esto es crucial, ya que se prescinde del tradicional Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), un paso previo obligatorio para despidos o suspensiones masivas que, según la cartera, sería un "dispendio de actividad" en estos casos. Esto podría sentar un precedente para futuras negociaciones en tiempos de ajuste.
Para los trabajadores afectados, la implicación directa es la reducción de sus ingresos durante el período de suspensión, aunque mantienen su puesto de trabajo. Para las empresas, representa un alivio financiero inmediato al reducir la carga salarial y evitar costos de despidos, lo que podría permitirles sortear el temporal. La pregunta que queda flotando es: ¿hasta cuándo se extenderá esta "nueva normalidad" de suspensiones y salarios reducidos? El impacto en el consumo y la economía local es innegable, con miles de familias ajustando sus presupuestos.