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El Banco Central de la República Argentina puso en la mira a la empresa Altos de la Rinconada SA, citándola por un sumario penal cambiario. ¿Qué se esconde detrás de esta jugada del BCRA y qué implica para la firma? La incomparecencia podría traer graves consecuencias.
¡Atención, empresarios! El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha lanzado una advertencia contundente, citando y emplazando a la firma Altos de la Rinconada SA (CUIT 33-70860476-9) por un sumario que se tramita bajo la temida Ley del Régimen Penal Cambiario 19.359.
Este edicto, publicado a todo bombo en el Boletín Oficial, no es un mero formalismo: es una señal de que el organismo de control monetario está pisando fuerte en la fiscalización de las operaciones con divisas.
La empresa tiene un plazo perentorio de diez días hábiles bancarios para presentarse ante la Gerencia de Asuntos Contenciosos en lo Cambiario del BCRA, ubicada en Reconquista 266, Edificio Reconquista 250, Piso 6°, Oficina “8601”, Ciudad de Buenos Aires. El número de expediente, EX-2023-00258365-GDEBCRAGFC#BCRA, y el Sumario 8403, marcan la gravedad del asunto.
La incomparecencia no será perdonada: el BCRA advierte que, de no presentarse, la firma será declarada en rebeldía.
Esto significa que, si Altos de la Rinconada SA no da la cara, podría enfrentar consecuencias legales y sanciones aún más severas, sin posibilidad de defensa en ese estadio. La Ley del Régimen Penal Cambiario establece un marco estricto para las operaciones con divisas, y sus infracciones pueden acarrear multas millonarias, inhabilitaciones e incluso la clausura de la empresa.
Si bien este caso es puntual, sirve como un recordatorio sombrío para todas las empresas y operadores del mercado: el BCRA no duda en aplicar la ley. En un contexto de alta volatilidad cambiaria, la lupa sobre las operaciones es más grande que nunca. Para el ciudadano de a pie, esto puede parecer un tecnicismo, pero para el mundo de los negocios, es una señal clara de que las reglas de juego están activas y se hacen cumplir. La transparencia y el estricto cumplimiento de la normativa cambiaria son ahora más cruciales que nunca para evitar dolores de cabeza con el guardián de la moneda.