Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El Ministerio de Economía aprobó los presupuestos 2025 de Nucleoeléctrica Argentina (NASA) y Belgrano Cargas y Logística, revelando proyecciones de pérdidas operativas y déficits financieros millonarios que encienden las alarmas.
El Boletín Oficial ha revelado un panorama financiero preocupante para dos gigantes estatales: Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA) y Belgrano Cargas y Logística S.A. Las Resoluciones 1144/2025 y 1145/2025, firmadas por el Ministro de Economía, Luis Andrés Caputo, aprueban sus Planes de Acción y Presupuesto para el ejercicio 2025, y los números no son alentadores.
Nucleoeléctrica Argentina (NASA), responsable de la generación de energía nuclear en el país, proyecta para 2025 una pérdida operativa de $7.474.753.001 (siete mil cuatrocientos setenta y cuatro millones setecientos cincuenta y tres mil un pesos) y un déficit financiero estimado en $63.695.527.595 (sesenta y tres mil seiscientos noventa y cinco millones quinientos veintisiete mil quinientos noventa y cinco pesos). Sus ingresos de operación se estiman en $795.890.168.550, mientras que los gastos de operación alcanzan los $803.364.921.551.
Por su parte, Belgrano Cargas y Logística S.A., clave para el transporte ferroviario de cargas, no se queda atrás. Su presupuesto 2025 anticipa una pérdida operativa de $71.780.407.477 (setenta y un mil setecientos ochenta millones cuatrocientos siete mil cuatrocientos setenta y siete pesos) y un déficit financiero de $12.034.907.477 (doce mil treinta y cuatro millones novecientos siete mil cuatrocientos setenta y siete pesos). Los ingresos de operación se fijan en $164.413.080.400 y los gastos de operación en $236.193.487.877.
Estos déficits millonarios representan una pesada carga para el Tesoro Nacional y reabren el debate sobre la eficiencia y sustentabilidad de las empresas públicas en Argentina. Los ciudadanos, al final del día, son quienes, a través de sus impuestos, terminan cubriendo estas diferencias. La situación pone en el centro de la escena la necesidad de reformas estructurales en el manejo de los activos estatales.